Hay un par de historias que me contaron hace poco, porque desgraciadamente no me han contado muchas a cerca de la guerra civil, que me rondan la cabeza y que nunca se me olvidarán (espero). Una es a cerca de un pelotón de fusilamiento en el iban a fusilar a un hombre y entre los responsables estaba el abuelo de mi amiga, les obligaron a disparar con el apunte de que después revisarían los fusiles y el que no hubiera disparado, recibiría la bala que no quiso disparar. Es increíble cómo reacciona el ser humano ante éstas situaciones, él decidió disparar a acertar, para evitarle sufrimiento al pobre hombre. Lleva toda la vida preguntándose qué quién era él para haber hecho eso. Otra sobre un tren en el que casualmente no se montó porque tenía que recoger unas cosas, y en el que iban todos sus amigos, que a la bajada, y de uno en uno fueron asesinados. Y otra sobre el abuelo de otra amiga, que era mensajero de unos y estaba enamorado de la hija de uno del otro bando, y de cómo ella estuvo meses y meses escondiéndole en barricas enormes y bajándole comida (que tenía que simular que se la comía ella, para no levantar sospechas) cada vez que pasaba por el pueblo, solo por verla a ella. Y de lo felices que fueron muchos años después cuando todo eso había pasado. Y no consigo ver ideología en ninguna de ellas, sino odio y repugnancia por los que obligan por la fuerza y un tremendo respeto a los que apuestan por sus valores personales, cuando no hacen daño a nadie. Y estoy segura que hubo de todo en ambos bandos.
________________________________
"La estrellita pequeñita pero firme* |