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"En España se inventó la novela negra": Óscar Lobato - Premio Honorífico Gaditanoir 2026

Burnel
08/11/2026 10:45
2094 mensajes en el foro, registrado desde 01/10/2000, Africana de Cadi
















Si a estas alturas todavía te preguntas qué hace Óscar Lobato en una web dedicada exclusivamente a Arturo Pérez-Reverte, quizá haya llegado el momento de visitar la Hemeroteca Territorio Reverte, y más concretamente su sección «Personajes reales… imaginarios de Arturo Pérez-Reverte».

https://www.icorso.com/hemeroteca/amigos.htm





Óscar Lobato es uno de esos personajes imprescindibles en el universo literario de Arturo Pérez-Reverte. Su figura aparece reflejada en dos de sus novelas: como el padre Óscar en La piel del tambor y como el reportero del Diario de Cádiz en La Reina del Sur.

Así lo retrata el propio Pérez-Reverte:

«Conversador, moreno, cuarentón, con un rostro lleno de marcas y cicatrices que le daba aspecto del tipo hosco que en realidad no era… Leía libros y sabía de todo… También conocía a todo el mundo, no revelaba sus fuentes ni con una 45 apoyada en la sien… y siempre echaba una mano cuando podía».

Y en La Reina del Sur encontramos también esta descripción:

«Lobato era simpático, hablador, inagotable en anécdotas e informaciones… el viejo zorro con memoria de linotipia y esa cara tallada por los siglos y por la vida».



Más allá de la literatura, Óscar ha sido amigo y guía de Arturo en cuestiones tan delicadas como el narcotráfico en la costa gaditana, aportándole conocimientos y experiencias de primera mano.



También se ha convertido en un habitual presentador de las novelas de Pérez-Reverte en Cádiz, acompañándolo en numerosos encuentros con los lectores.



Y, por supuesto, Óscar es también un gran amigo de iCorso.com. Siempre hemos podido contar con él y con su generosidad. Cada vez que le hemos pedido ayuda, ha estado ahí, dispuesto a colaborar y a echarnos una mano en todo lo que ha podido.

Por eso, su presencia en estas páginas no necesita demasiadas explicaciones: Óscar Lobato forma parte, por derecho propio, de la pequeña gran historia de iCorso.com.



Y, es de justicia, recomendarte cualquiera de sus cuatro libros publicados, valen la pena:





Mi bandeja de petisús hoy va a casa de los Lobato, donde seguro habrá una emoción contenida ya que van a proponer Óscar como hijo predilecto de Cádiz. Y no espero menos del alcalde Bruno García y de su corporación, que sea concedido y todos nos alegremos con él. Enhorabuena Óscar. Sabes que aquí, se te quiere y se te lee. Un abrazo de gallinita.




Óscar Lobato descubre la infancia menos conocida de Agatha Christie


Óscar Lobato, durante su conferencia Christie, el misterioso caso del caso misterioso.
Cadiz
Sáb, 07/11/2026 - 13:59
Ana Zambrana

El periodista y escritor ha repasado en Gaditanoir los primeros años de la autora británica, coincidiendo con el 50 aniversario de su fallecimiento. Este sábado recibirá el Premio Honorífico del festival por toda una trayectoria.

Agatha Christie no siempre fue la mujer que el mundo acabaría reconociendo como la gran dama del misterio.

Antes de convertirse en una de las escritoras más leídas de la historia, fue una niña de carácter reservado, criada en un ambiente acomodado y rodeada, sobre todo, de adultos. A esa infancia se ha asomado el periodista y escritor Óscar Lobato en una de las conferencias de la tercera edición de Gaditanoir.

Bajo el título Christie, el misterioso caso del caso misterioso, Lobato ha reconstruido algunos episodios de los primeros años de la autora. Lo ha hecho con un relato lleno de detalles y también con ese tono irónico que ha acompañado su intervención. Entre las anécdotas, ha recordado la reacción de Agatha cuando su padre le regaló un cachorro: la niña lo recogió en brazos sin mostrar aparentemente ninguna emoción. Un episodio que, según ha explicado, llevó a su padre a pensar que aquella pequeña mantenía sus sentimientos cuidadosamente ocultos.

La muerte de su padre, los problemas económicos que llegaron después y una educación en la que destacó especialmente por su facilidad para los idiomas completan este recorrido por una etapa menos conocida de su vida. A los quince años, Agatha viajó a París para estudiar piano y canto. Entonces todavía soñaba con dedicarse a la música, muy lejos de imaginar que acabaría haciendo de la intriga su sello literario.

La conferencia se ha celebrado en la Casa de Iberoamérica, dentro de una jornada que Gaditanoir ha dedicado a recordar a Christie medio siglo después de su muerte. Una mirada a la mujer que había detrás de sus novelas y a los episodios que fueron dando forma a su personalidad.

Y la presencia de Óscar Lobato en esta edición tiene, además, un significado especial. Este sábado, el festival le hará entrega del Premio Honorífico Gaditanoir a toda una carrera, un reconocimiento a más de tres décadas dedicadas al periodismo y a su posterior trayectoria como novelista.
https://www.youtube.com/watch?v=ACV69GLur4I


De palique

"En España se inventó la novela negra".

Óscar Lobato, tras una larga trayectoria en prensa y cuatro trepidantes novelas, se ha consagrado con el premio del festival Gaditanoir como patrón gaditano de las letras que cuentan historias del lado oscuro

DE PALIQUE
Óscar Lobato, tras una larga trayectoria en prensa y cuatro trepidantes novelas, se ha consagrado con el premio del festival Gaditanoir como patrón gaditano de las letras que cuentan historias del lado oscuro

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Óscar Lobato, con su sombrero, en el Paseo Marítimo / Jesús Marín

Pedro Ingelmo
08 de noviembre 2026 - 07:00

ÓSCAR Lobato (Madrid, 1958) acaba de ser investido como patrono de los escritores de la novela negra gaditana tras recibir el premio honorífico del festival Gaditanoir. Pero es que Óscar también es una especie de patriarca de la generación de los periodistas de la provincia que llegamos en la era postmáquina de escribir, devotos del Nuevo Periodismo, y que languidecimos con el ciberanzuelo (clickbait) y la inteligencia artificial. Por entonces, Óscar ya estaba a otras cosas. El periodista al que todos admirábamos por su escritura culta, cristalina, a ratos hasta gongorina, y su prodigiosa memoria se había convertido en novelista tras haber buceado en los laberintos de la comunicación policial y los secretos de la ciencia militar. Ahora quedo con este gentleman de la Bahía en una cafetería del Paseo Marítimo dando por sentado que él tomará los mandos de la conversación, por lo que hablaremos de lo que él considere oportuno. Aún así, intento llevar la conducción.
–Acabo de decir que eres un poco el patriarca de la generación de periodistas de la provincia que intentamos sacudirnos la caspa y ahora que el periodismo se hace de otra manera, que es todo tan inmediato, los casposos somos nosotros.
–No sé si seré el patriarca de eso que dices, pero sí puedo asegurar que ha sido una generación muy buena con periodistas bastante mejores que yo. Tuve mucha suerte en mis inicios porque empecé a hacer periodismo en una agencia, que es la mejor manera de evitar caer en el peor pecado del periodismo, que es la fatuidad. La agencia es algo anónimo, no escribes para lectores, no escribes para adornarte, sino para otros periodistas que son los que tienen que seleccionar tu trabajo para publicarlo en sus medios.
–Siempre has leído muchísimo periodismo y te he escuchado muchas veces el mantra de que tú no sigues periódicos, sino a periodistas.
–He conocido a muchos y he aprendido a separar el polvo de la paja. He descubierto que alguien es fiable como periodista cuando lo es también como persona. Yo puedo no estar de acuerdo con la línea editorial de La Razón, por poner un ejemplo, pero sé qué periodistas tiene La Razón que merecen ser leídos por su fiabilidad. Luego, hemos visto en algunos medios que tienen la pátina de fiabilidad que cuentan con periodistas indeseables y, por tanto, muy poco fiables

“Para ser buen periodista tienes que ser un buen tipo porque eso te hace fiable”

–¿Estás pensando en alguien en concreto?
–Se me viene a la cabeza Hermann Tertsch, que escribía de la guerra de los Balcanes para El País auténticas mendecidades y que llegó a ser allí jefe de Opinión en los 90. Así que abandonó el periodismo y se dedicó a la politica, un oficio mucho más acorde con un embustero.
–¿Cuándo empezaste a interesarte por el periodismo?
–Leyendo las crónicas de Manu Leguineche, que llegué a conocer y a hacerme amigo suyo cuando trabajamos juntos.
–¿Trabajaste con Leguineche, el mítico corresponsal de guerra, el hombre que contó a nuestros padres la guerra de Vietnam?
–De subordinado. Él dirigía la agencia Lid, donde empecé. De Manu aprendí que el buen periodista es aquél que es una persona normal y corriente. Si es culto, como él lo era, y conoce su oficio, mejor. Pero lo primero para ser buen periodista es ser un buen tipo. ¿Y sabes por qué?
-Sé que me lo vas a decir.
–Porque una fuente no es un señor con sombrero fumando en la oscuridad de un garaje. La fuente es un señor normal de cualquier sector que piensa que algo no se está contando bien o que se están ocultando cosas y elige a una persona normal como él, una persona fiable, para contar lo que quiere contar. Luego están las filtraciones interesadas a medios interesados que se disfrazan de periodismo de investigación, pero eso poco tiene que ver con el buen periodismo. El periodismo debería servir a la sociedad, no a los intereses inconfesables.
–Ponme un ejemplo de eso que me dices.
–¿De las filtraciones?
–No, de lo otro.
–Emilio López Mompell era el mejor ejemplo de un buen tipo y un buen periodista. Todo Cádiz le contaba cosas a Emilio porque era la persona más fiable del mundo. ¿Por qué? Porque era una de las mejores personas que pudieras conocer.
–¿Y una fuente tuya confesable?
–Cogí mucho cariño a un señor de El Gastor que una vez llamó a la Redacción para pedir que dejáramos de llamar al embalse de Zahara embalse de Zahara porque técnicamente era el embalse de Zahara y El Gastor. Satisfacer ese orgullo gastoreño no costaba nada y así me lo gané como fuente. Era una fuente estupenda porque representaba a todas las funerarias de la zona y me ponía al día de cualquier suceso que ocurriera en su territorio. Era un hombre educado y un gran lector de prensa. Ya no quedan muchos de esos.
–Antes llegaban así las noticias hasta que los políticos decubrieron la comunicación institucional.
–Mucho peor fue con la llegada de internet, que arrasa con las fuentes porque la fuente pasa a ser internet. Hay que saber que internet tiene un origen militar durante la guerra fría y el concepto de la destrucción mutua asegurada. Los americanos pensaban que si les tiraban una bomba por la Costa Oeste podrían transferir los datos a la Costa Este a través de Arpanet, que es la madre de internet. Desde ese pensamiento militar discurren que un instrumento de la defensa de Estados Unidos es bueno ofrecerlo al público. Desarrollaba grandes posibilidades. Que las universidades colgaran ahí sus cosas, daba igual que fuera Filosofía o un estudio de Guinea Papúa. Todo era información. Sin necesidad de meterse uno en conspiraciones, la aspiración final era la vuelta a la esclavitud. De algún modo, lo consiguen. Hay millones de personas en el mundo esclavas de la red a mayor gloria de los hombres más ricos del mundo, los tecnooligarcas. La aparición de las redes sociales hubiera sido el sueño húmedo de Goebbels.
-No sé si esclavitud, pero desde luego han conseguido normalizar a los pirados y multiplicarlos.
–Lo anunciaba Umberto Eco, el principio de vulgarización, que consiste en que dirigiré el mensaje al más imbécil de la Tierra y él ya tirará para arriba. Las redes han amplificado la voz al profeta de barra de bar del que todo el mundo se reía y ahora el pirado tiene un altavoz expuesto en un altar de millones de falsos seguidores que alimentan su ego. De esa millonada que él cree que siguen sus tonterías, la red pesca diez o doce mil pirados más que van multiplicando la estupidez de que la tierra es plana o que las vacunas son veneno. Así funciona.
–Una vez me contaste que tu editorial os reunió a un grupo de escritores de venta media para estimular vuestra presencia en redes sociales si queríais publicar vuestros libros.
–Te voy a contar cómo era antes, cuando yo publiqué mi primera novela, Cazadores de humo. Enviabas el manuscrito y, tras una primera revisión, se entregaba a lectores que no tenían nada que ver con el negocio. No cobraban, pero a cambio se les invitaba a eventos, les regalaban libros... Éstos emitían su opinión. Unos dijeron que la mía era horrible y otros que era fantástica. De modo que, ante el empate, se la pasaron a un trabajador de la editorial, un conserje, que siempre daba en el clavo. El hombre la leyó, se plantó en el despacho de la editora y dijo: hay que publicarlo. Y sí, luego pasa a correctores, a los profesionales y a la promoción.
–Ahora el sistema es otro, por lo que me dijiste.
–Es esa reunión que decías y que empezaron a aplicar muchas editoriales. Nos juntaron a unos cuantos y nos dijeron que estaba muy bien todo lo que habíamos presentado, pero querían saber los seguidores que teníamos en redes sociales, que, decían, era lo que garantizaba las ventas. Fue devastador. Salvo algunos de los más jóvenes, ninguno tenía seguidores porque no teníamos redes sociales.
–Los grandes vendedores de libros no tienen más remedio que tenerlas.
–Arturo Pérez Reverte fue uno de los primeros en incorporarse. Lo que hizo fue contratar a unos portaleros...
–¿Portaleros?
–Si, hombre, ¿como se dice en inglés, que queda tan bonito?
–¿Community manager?
–Eso, el manager de la comunidad. ¿Quién es el manager de la comunidad de vecinos? El portero, ¿no? Pues portaleros.
–¿Cómo conociste a Pérez Reverte?
–Me ocupaba de temas de narcotrtáfico, tanto en Europa Sur como en Diario de Cádiz, cuando el narcotráfico era bastante diferente a lo que es ahora. Era un campo en el que me movía con cierta facilidad. Un día preguntan por mí en la Redacción, cojo el teléfono y me dice al otro lado hola, soy Arturo Pérez Reverte. Por entonces ya era una celebridad televisiva y llevaba un programa que se llamaba Código 1. Eso era muy raro porque cuando te llamaban de televisión solía llamarte un productor y decir oiga, que es esto para tal gran dama o para tal rey de las ondas. Pero la estrella televisiva nunca te llamaba. Él llamaba en persona porque quería conocer al periodista local porque lo que sabe un periodista local no lo sabe ningún paracaidista que venga de nuevas. Cuando Arturo preguntaba te dabas cuenta de que sabía, venía con el 90% del trabajo hecho. Y así fue. Hizo un trabajo magnífico sobre el narco en el Estrecho.

Arturo Pérez Reverte me metió como personaje en La piel del tambor”

–¿Por entonces ya había triunfado como escritor?
–Sí, yo ya había leído El maestro de esgrima y El húsar. Me gustaba su manera de contar la historia y me recordaba un poco a Joseph Conrad. Luego, cuando trabamos amistad, ya me comentó que Conrad era su novelista de cabecera.
–Yo no veo tanto a Conrad por ahí, pero bueno. ¿Fue él el que te animó a escribir?
–De algún modo. Arturo y yo seguimos tratándonos para cosas profesionales, una relación de buenos colegas, quedábamos alguna vez... Sí le había comentado que tenía en mente meterme en una novela y él me dijo que, si me podía echar una mano, ahí estaba. Y un día me llama un amigo y me dice Óscar, ¿sabes que sales en una novela de Reverte? Y yo, sorprendido, pregunté, ¿para bien o para mal? Me había reservado el papel de un cura adjunto en La piel del tambor. Si ya era un personaje de novela, ¿por qué no hacer una?

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Óscar Lobato durante la conversación

–¿Es Reverte ese hombre hosco y altanero que transmite?
–Es su personaje. Se ha creado esa coraza, ese personaje que de cuando en cuando suelta cosas tremendas, pero en el trato es una persona sumamente educada de unos modales caballerescos. Es un placer conversar con él. Compartimos muchas lecturas, aunque mis conocimientos están a años luz de los suyos.
–No me lo puedo figurar. Si tú eres la enciclopedia británica... La cuestión es que perdimos a un periodista y ganamos un escritor.
–Nunca he dejado de ser periodista y yo no soy un escritor, soy un novelista. Hay diferencias. Me dedico a una pequeña parcela de lo que entendemos por escritor. Yo no escribo ensayos, ni poesía, ni teatro... escribo novelas y, dentro de la novela, me dedico a una parcela concreta que podríamos llamar novela negra, que para eso es un género que inventamos los españoles.
–Primera noticia de que la novela negra naciera en España.
–Para empezar, en España nace la novela con El Quijote y luego el Lazarillo de Tormes es la primera novela negra de la Historia. La picaresca, en general, es novela negra.
–Eso me lo vas a tener que explicar.
–¿Cuál es la primera característica de la novela negra?
–¿Que en la primera página aparezca una mujer decapitada?
–Jaja, no, no, sabes que no. La principal característica es que el protagonista es un desencantado del sistema y la segunda es que nos muestra el submundo que no se ve. ¿No es eso la novela picaresca española? Lo que hacen los anglosajones es que convierten a ese personaje desencantado en detective y el personaje fundacional es el Auguste Dupin que crea Edgar Allan Poe para Los crímenes de la rue Morgue y le seguirá un personaje con muchas aristas como es el Sherlock Holmes de Conan Doyle. Con el nivel de lectura que había en el Reino Unido y Estados Unidos estas novelas se hacen superventas. Nace el best selller.
–En España, salvo casos muy contados como Plinio, de García Pavón, y luego la eclosión de Vázquez Montalbán, se hacía poca novela negra. Se hacía mucha novela social. Ahora hay un boom de novela negra española.
–La novela negra es una forma de novela social. Y ahora en España tenemos novelistas del noir brillantísimos.
–También mucha morralla y argumentos muy repetitivos.
–Eso es inevitable, todos los novelistas estamos contando, de un modo u otro, la Odisea. Eso no es plagiar, son rendidos homenajes a los fundadores del género.
–¿Cómo es tu proceso creativo?
–Me complico mucho la vida escribiendo. Para que una novela sea creíble tiene que estar basada en hechos reales y yo compruebo todos esos hechos. De este modo, descubres historias reales que son mucho mejores que lo que tú tenías en mente. Tu trabajo, ya que lo que escribes es un constructo ficticio, es encajar perfectamente todas la tramas en los huecos salpicándolo de situaciones reales. Por eso me lleva mucho tiempo. Por eso y porque no utilizo la inteligencia artificial.
–Hay novelas que, desde luego, no necesitan ninguna inteligencia humana.
–Las que no son creíbles, huérfanas de hechos reales. Han intentado replicar novelas de Agatha Christie con IA y han fracasado.
–Pues esas novelas, que son magníficas, sí que tienen un patrón más o menos definido. Es literatura popular.
–Puede parecer sencillo porque no hay mucho artefacto literario, pero si profundizas en las novelas de Agatha Christie te das cuenta de que son complejísimas porque, si te fijas, están escritas al revés.
–Ah, qué pillina.

https://www.diariodecadiz.es/cadiz/espana-invento-novela-negra_0_2008439277.html

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