ANEXO al 06.09.20 ~ Reinas del Sur chungas 1, 2, y 3~
La Derrota
07/09/2020 10:00
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El Jefe exprime la anécdota, excelente ejemplo de cómo un personaje de ficción entra en la realidad, cómo puede encarnar toda una realidad social y temporal hacerse realidad, al menos en los recuerdos de personas reales.
Con la de hoy ya cuentan tres las veces que cierra un artículo dominical., dejándolo en todo lo alto, pero perdida ya toda opción de sorpresa.
"…Pero de esas y otras ocurrencias, el mayor premio literario lo obtuve en la calle Juárez de Culiacán, Sinaloa; allí donde las cambiadoras clandestinas, todas guapas y maquilladas, blanquean en público los dólares que los automovilistas bajan de la sierra oliendo a cola de borrego y polvo blanco, convirtiéndolos en moneda nacional. Me encontraba frente al mercadito Buelna, grabando una entrevista para un programa de televisión con mis queridos amigos los periodistas mejicanos Javier Solórzano y Carmen Aristegui, cuando se acercó una cambiadora de cierta edad, muy prieta y arreglada, a preguntar qué hacíamos. «Es sobre la Reina del Sur», explicó Javier. A lo que la señora respondió, con absoluta naturalidad. «¿Teresita Mendoza?... Yo la conocí muy bien. En esta misma esquina se ponía.»
PATENTE DE CORSO 18.10.09 - Arturo Pérez Reverte ~ Las Fronteras (difusas) de la ficción ~850
"…Sin embargo, el episodio más fascinante de mi vida en lo que a ficción-realidad se refiere lo viví en Culiacán, Sinaloa, cuando al socaire del éxito de La Reina del Sur regresé allí para que los periodistas Carmen Aristegui y Javier Solórzano realizaran un documental sobre los escenarios de la novela. Estábamos grabando a las cambiadoras de dólares de la calle Juárez, frente al mercadito Buelna -doladeras las llaman, con esa magnífica facilidad mejicana para el neologismo eficaz-, donde la protagonista de mi novela había empezado su azarosa carrera, antes de conocer al Güero Dávila y meterse en líos. Estábamos en eso, platicando con las chicas entre campesinos que bajaban en autobuses de la sierra y narcos que detenían sus Cheyennes, Avalanches y Silverados con los Tigres del Norte atronando por las ventanillas -«Voy a cantar un corrido / escuchen muy bien mis compas / para la Reina del Sur / traficante muy famosa»-, cuando una de las jefas, madura y todavía de buen ver, muy chula y maquillada, se acercó al ver las cámaras. «¿Sobre qué hacen esto?», preguntó, suspicaz. «Sobre la Reina del Sur», respondió Carmen Aristegui. Y entonces, a la doladera jefe se le iluminó la cara, sonrió entusiasmada, señaló un lugar detrás de ella y dijo: «¿Teresita Mendoza, la que se fue a España?... ¿La Tere?... Yo la conocí, y buena amiga mía que era. ¡En esa esquina se ponía!».
PATENTE DE CORSO 22.02.15 ~ Reinas del Sur y otras ficciones ~ 1129
Gracias, Jefe, gracias Salva.
Con la de hoy ya cuentan tres las veces que cierra un artículo dominical., dejándolo en todo lo alto, pero perdida ya toda opción de sorpresa.
"…Pero de esas y otras ocurrencias, el mayor premio literario lo obtuve en la calle Juárez de Culiacán, Sinaloa; allí donde las cambiadoras clandestinas, todas guapas y maquilladas, blanquean en público los dólares que los automovilistas bajan de la sierra oliendo a cola de borrego y polvo blanco, convirtiéndolos en moneda nacional. Me encontraba frente al mercadito Buelna, grabando una entrevista para un programa de televisión con mis queridos amigos los periodistas mejicanos Javier Solórzano y Carmen Aristegui, cuando se acercó una cambiadora de cierta edad, muy prieta y arreglada, a preguntar qué hacíamos. «Es sobre la Reina del Sur», explicó Javier. A lo que la señora respondió, con absoluta naturalidad. «¿Teresita Mendoza?... Yo la conocí muy bien. En esta misma esquina se ponía.»
PATENTE DE CORSO 18.10.09 - Arturo Pérez Reverte ~ Las Fronteras (difusas) de la ficción ~850
"…Sin embargo, el episodio más fascinante de mi vida en lo que a ficción-realidad se refiere lo viví en Culiacán, Sinaloa, cuando al socaire del éxito de La Reina del Sur regresé allí para que los periodistas Carmen Aristegui y Javier Solórzano realizaran un documental sobre los escenarios de la novela. Estábamos grabando a las cambiadoras de dólares de la calle Juárez, frente al mercadito Buelna -doladeras las llaman, con esa magnífica facilidad mejicana para el neologismo eficaz-, donde la protagonista de mi novela había empezado su azarosa carrera, antes de conocer al Güero Dávila y meterse en líos. Estábamos en eso, platicando con las chicas entre campesinos que bajaban en autobuses de la sierra y narcos que detenían sus Cheyennes, Avalanches y Silverados con los Tigres del Norte atronando por las ventanillas -«Voy a cantar un corrido / escuchen muy bien mis compas / para la Reina del Sur / traficante muy famosa»-, cuando una de las jefas, madura y todavía de buen ver, muy chula y maquillada, se acercó al ver las cámaras. «¿Sobre qué hacen esto?», preguntó, suspicaz. «Sobre la Reina del Sur», respondió Carmen Aristegui. Y entonces, a la doladera jefe se le iluminó la cara, sonrió entusiasmada, señaló un lugar detrás de ella y dijo: «¿Teresita Mendoza, la que se fue a España?... ¿La Tere?... Yo la conocí, y buena amiga mía que era. ¡En esa esquina se ponía!».
PATENTE DE CORSO 22.02.15 ~ Reinas del Sur y otras ficciones ~ 1129
Gracias, Jefe, gracias Salva.