Muchas gracias, Salva.
un aprendiz
26/02/2011 16:14
635 mensajes en el foro, registrado desde 01/11/2004
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"reprimir hasta el uso de la lengua hablada y escrita cuando no se ajusta a su concepción del mundo, por muy limitada, inculta o cantamañanas que ésta sea. Rebajar por decreto, imponiendo el uso irracional de la fuerza del Estado, la libertad y dignidad del idioma español hasta el triste nivel de su propia estupidez. De su mezquino oportunismo político".
"la lengua pertenece a quienes la hablan, no se puede forzar por decreto, y no hay ley de Igualdad que pueda imponerse sobre la autoridad de la Gramática ni violentar el uso correcto del castellano".
El asistir a la legislación de cómo hablar es tan alucinante, que parecería una coña si no fuera porque es la irreal realidad. Uno, debería poder poner sus anuncios libremente ( parece de perogrullo ), aunque lo haga peor o mejor según la gramática o los convencionalismos del momento, y en el idioma que quiera. Los cambios en el idioma deben de venir de la propia necesidad y libertad de expresión de la sociedad, no de la creación artificial del lenguaje por parte de unos y la imposición a base de penalización por parte de la ley. Algunos parecen tener un sentido muy retorcido de la democracia, porque lo peor no es violentar el uso correcto del idioma, lo peor es violentar el derecho a la libertad de expresión de cada uno, que incluye el cómo y el qué decir, y resulta aterradora nuestra capacidad para encajar y someternos. Me pregunto, si algún día, educación más libertad será igual a una democracia más saneada.
"la lengua pertenece a quienes la hablan, no se puede forzar por decreto, y no hay ley de Igualdad que pueda imponerse sobre la autoridad de la Gramática ni violentar el uso correcto del castellano".
El asistir a la legislación de cómo hablar es tan alucinante, que parecería una coña si no fuera porque es la irreal realidad. Uno, debería poder poner sus anuncios libremente ( parece de perogrullo ), aunque lo haga peor o mejor según la gramática o los convencionalismos del momento, y en el idioma que quiera. Los cambios en el idioma deben de venir de la propia necesidad y libertad de expresión de la sociedad, no de la creación artificial del lenguaje por parte de unos y la imposición a base de penalización por parte de la ley. Algunos parecen tener un sentido muy retorcido de la democracia, porque lo peor no es violentar el uso correcto del idioma, lo peor es violentar el derecho a la libertad de expresión de cada uno, que incluye el cómo y el qué decir, y resulta aterradora nuestra capacidad para encajar y someternos. Me pregunto, si algún día, educación más libertad será igual a una democracia más saneada.