Felix Cubero
El asesino dentro de la botella
Capítulo 14

 

Llevaba dos horas en los calabozos del edificio y no sabía nada. Menos mal que apareció alguien, era Tom. Traía café.
- Pensé que te gustaría tomar algo caliente.- Tom le dio el café en un vaso de plástico.
- Gracias. ¿ Qué sabes, Tom?
- Poco. Que llevas menos de una semana aquí y has pasado de un despacho en el 9º piso al calabozo del último.
-¿ Y qué ?. Eso ya lo sé.
Tom le ofreció un cigarrillo.- Las llaves que aparecieron en el cadáver del francés, eran las tuyas. También había huellas digitales tuyas por todos los lados. - Mel tragó saliva. Parece que han acelerado el asunto. Santolaya ha estado muy disciplente. -Mel fumaba serenamente. Era una profesional.
- Tom, ¿ podrías hacerme un favor ? Necesitaré un abogado.-
- Claro, si está en mi mano.-
- Toma puedes llamar a esta dirección. Pregunta por Noorberto Valverde. Cuéntale el aprieto en que me encuentro.-
- Así lo haré,Mel.- le contesto Tom.- Creo que debo marcharme. Y se fue.
Mel se recostó sobre el camastro. Era un calabozo muy limpio.Tomó un calmante le había parecido mal pedir bebida a Tom. Pasaron dos horas, Mel se había quedado dormida. Le despertó la conversación que mantenían Noorberto Valverde y el Juez Santolaya. Había comenzado a percibirles entre sueños. Valverde discutía con Santolaya la legalidad de la detención de Mel. Valverde hablaba con serenidad y convencimiento.
- Ya, ya se que los jueces se oponen a que la policía judicial dependa únicamente del Ministerio Fiscal, pero hoy por hoy, esta detención es ilegal. La policía judicial debe seguir siendo una función y no un colectivo diferenciado con una delimitación precisa de competencias, determinación del concepto de colaboración y establecimiento expreso de la normativa de la supremacía de lo estatal.-
Santolaya, impasible, quería evitar cualquier responsabilidad, era un hueso. No encontraba vacío legal o error en la detención de Mel por su juzgado como sospechosa de asesinato. El policía de guardía asistía impasible,comiendo un bocadillo,a las interpelaciones de los dos juristas. Noorberto Valverde insistía categórico, quería sacar a Mel de la cárcel por un error de forma incluso antes de saludarle.
- La constitución en su artículo 126, amigo Santolaya, deja claro que la policía judicial depente tanto de los jueces y tribunales como del Ministerio fiscal. Normalmente es en funciones de averiguación del delito y descubrimiento del delincuente. Y aunque no es el caso de mi cliente, exijo su inmedíata puesta en libertad por no estar acorde a la ley su detención. Vamos, por favor, ni siquiera Santolaya, la detención está debidamente tramitada.-
la Constitución, en su artículo 104 indica que la detenida está bajo mi dependencia en este caso. Seguirá en prisión preventiva. Ahí tienes a la señorita, Dos. Me alegro de volver a verte Valverde.-
El juez Santolaya se dio la vuelta y salió. El policía que había terminado su bocadillo advirtió a Valverde:
- Tiene 10 minutos
.- Valverde le dio las gracias y se dirigió a Mel que le sonreía tras las rejas.
- Hola querida, ¿ cómo estás ?.-
Se abrazaron como buenamente pudieron. Se notaba que se querían, llevaban casi 15 años sin verse. Noorberto Valverde había sido profesor de Derecho Natural de Mel. Era alto, desgarbado, cincuenta y tantos o sesenta años, cara de pájaro y la cultura más vasta que Mel había conocido en persona alguna. Su relación académica dio paso a una amistad sincera por unos sucesos en la rancia facultad de Derecho de la Universidad Complutense a finales de los años 70. Los ultras pijos hacian mucho ruido. Bates de beisbol, aguilas y nostalgias por el yugo, que a penas habían conocido y ni siquiera padecido. Eran siniestras flechas de camisa azul y pelo endomingado los días laborables. Valverde tenía la costumbre de hacer reflexionar a sus alumnos en la carrera de Derecho tan poco dada a ello. Su asignatura era la apropiada, Filosofía del Derecho. El examen final de su asignatura solo consistió en una pregunta: Argumente la existencia del bien y del mal. Los chicos de la zona nacional poco más sabían que las biografias de Schopenhauer, Tomás de Aquino.. Mel se puso de su lado.Salieron heridos. Noorberto tuvo oportunidad de agradecérselo en forma de Matrícula de Honor. Por supuesto se hicieron mucho más amigos. Noorberto Valverde se encontraba allí hoy como abogado. Y como hacía casi todo, en excelente defensor. Había puesto en aprietos a Santolaya por defectos de forma, incluso antes de hablar con su cliente. Mel le había contado puntualmente su movida, mientras Valverde con esos ojos de halcón escuchaba en silencio.Tenían 7 minutos.
- ...Vine de París en colaboración con la oficina de la Interpol, camuflada como agente doble para investigar un departamento sospechoso de dos crímenes, unas prostitutas. Aquí, me encuentro con la muerte de uno de los sospechosos,Bil. Comienzo a investigar y llego a la conclusión de que están interrelacionados. Viene otro agente de París, para aportar pruebas concluyentes sobre las sospechas del departamento y le asesinan. Encuentran pruebas de mi presencia en el lugar del crimen. Hoy me encuentro el cadáver de otra sospechosa en su laboratorio, en este mismo edificio. Luego me detienen. De momento aquí no saben que soy un agente doble, que estoy trabajando para la policía francesa...-
-Relájate tranquila Mel aún nos quedan 5 minutos.-
- Hay más Noorberto: Los asesinados aparecen con fracturas similares, circunstancias esotéricas, yo que sé... he estado hasta en las bibliotecas leyendo sobre los templarios.Busco una secta-
- Sin prisas, Mel nos quedan 4 minutos.-
- Hay más, no tengo coartadas, soy alcohólica y he vuelto a beber. Tengo lagunas mentales y no me acuerdo de nada.- Mel no sabía si liarse a patadas con los barrotes o ponerse a llorar. Noorberto serenó la situación.
- Ahora debemos tener paciencia. Yo te defenderé. Tendrán que abrirte un sumario. Yo me encargo de enterarme de los cargos y las pruebas que te imputan. Dame un día. No estarás muy cómoda aquí, pero hay sitios peores... ¿ Sabes ? No te imaginaba metida en un lío de esta envergadura... agente secreto, Mel, que ordinariez.Voy en busca de tu condicional como un tiempo verbal- Se echaron a reír. . El policía nacional entró en el calabozo.- Señor, tengo órdenes de que...-
Valverde con pulcra actitud se levantó murmurando:..... esto me va a entretener... hasta luego querida...-
- Noorberto, espera.- Mel se dirigió al policía- ¿ Podría entregarle a mi abogado,de mis objetos personales requisados, la grabadora?- El policía asintió. Mel sonrió con los ojos
. - Tengo la costumbre de grabar los casos. Ya sabes, por si alguna vez una escribe algo. En la cinta encontrarás datos del caso que estoy llevando. En menudo follón te he metido... no tengo a nadie aquí, lo siento.- Noorberto dijo un tierno y reconfortante "Tranquila,querida" y el policía y él desaparecieron. Que al menos ella recordara, porque eso de recordar se estaba poniendo muy caro, no se había visto en una igual.
 
 


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