Felix Cubero
El asesino dentro de la botella
Capítulo 13

 

.Mel se dirigió a la planta de los laboratorios,el ascensor de su ala no funcionaba,bajaba por la escalera, había quedado con Tina.Sobre el proverbio "beber como un templario", Mel había leído algo.No todos los monjes guerreros eran amigotes de Dean Martin.Hay que tener en cuenta que la realidad de las encomiendas era bastante diferente.Si un hermano estaba acostumbrado a beber tanto que llegaba a emborracharse sin querer corregirse el gran maestre le advertía.Y si elegía no beber más vino no se le expulsaba,si lo seguia haciendo podía perder la casa y algo máas.Eso había leído en los libros.Conectó su grabadora y dictó su sueño como venía haciendo hace años, si se acordaba de algo claro.Piso sexto le daba tiempo
.. Estoy tumbada desnuda en una cama con Nas, éste tiene un abrechapas que intenta utilizar con mi órgano sexual, que no es una vagina sino un pene masculino con forma de pata de oca. Entra la tuna de una casa regional. Van bastante contentos, no puedo reconocer sus caras, tal vez sean los integrantes de un equipo de fútbol. Interpretan el tema:"Quisiera, quisiera volverme yedra." Nas y yo les miramos, nos confunden con una pareja de novios. Aparece el juez Santolaya vestido de mago Merlín, va rodeado de patos, gansos, cisnes, ocas. Hace callar a la tuna y con un espejo, que coloca bajo mis faldas, enseña, reflejado el pene-pata de oca, mi órgano sexual. Un tuno sale de la habitación con cara de descompuesto, otro dice: tiene más paquete que tú...¿Quién?- le pregunta otro-¿ Quién va a ser, la novia?.- Salen los tunos alegres y contentos como son desgraciadamente todos los tunos. No los aguanto. Yo caigo herida llorando por mi vagina en los brazos de Nas indiferente. Sueño en color. Julio. Pesadilla con mensaje. El sueño termina con Santolaya dirigiendose a mí.- Lo siento. Pruebe con lo textil. Intenta abrir una mercería. El botón se vende muy bien. Así empecé yo y ya ves como me va. Ya gasto hasta putadas. Amor, botón y ojal que nunca coinciden.
Apagó la grabadora y llamó al despacho de Tina. La puerta estaba abierta nadie contestaba. Entró. No había luz. Dio dos pasos y tropezó con un cuerpo. Fue decidida en busca de un interruptor.Lo encontró. Dio la luz y vio a Tina en el suelo. Le tomó el pulso, estaba muerta. Todavía estaba caliente. Había un inhalador de nariz abierto al lado de su cuerpo, lo olió.Aconitina,el más violento de los venenos. Tina tenía dos balazos. Uno más interno asentado entre la 6ª y la 7ª costilla, otro más externo, en la linea de la espina del omoplato, entre la 5ª y la 6ª costilla derecha. Le habían disparado por la espalda, a una distancia superior a 30 cm. Uno de los proyectiles había seguido una dirección horizontal, mientras que el otro había sido oblicuo, hacía abajo y adentro. Mel encontró dos casquillos de balas, eran de 6,35 m.m. Un proyectil, despúes de haber atravesado la base posterior derecha del tórax ha penetrado en el abdomen y ha ido a herir un gran vaso de hilio renal provocando una hemorragia mortal intraabdominal. Esta hemorragia era compatible con cierta supervivencia, lo que ha permitido a Tina desplazarse unos metros hasta llegar al lugar donde ha sucumbido hace unos segundos. Mel había mirado superficialmente el laboratorio y no había nadie.Recogió el folio impreso que atenazaba Tina enrrollado en su mano.Una cruz de las ocho beatitudes¿un jeroglífico? En sus extremos había signos o letras de un alfabeto desconocido.Papel impreso de ordenador
Salió al pasillo. Nadie. Lo recorrió hasta la escalera de incendios con precaución y su pistola en la mano. Sus pasos sonaban con un eco desagradable. Llevaba demásiado tacón. Los largos pasillos de un edificio público vacío pueden llegar a ser todo lo antipáticos que parecen. De pronto, escuchó abrirse las puertas del ascensor y corrió hacía él. No pudo ver quien se hallaba dentro, las puertas estaban a punto de cerrarse. Estaban en el piso tercero. El ascensor bajaba. Mel se lanzó por las escaleras hacía el primer piso. Llegó antes que el ascensor, apuntaba con su pistola a las puertas, en el vestíbulo del edificio. El público que deambulaba por allí, se tumbó por el suelo. Se había precipitado, el ascensor estaba detenido en el segundo piso. Después continuó su marcha, llegó hasta su piso. Las puertas se abrieron. No había nadie.
- Suelte su arma por favor.- Dos policías uniformados la estaban apuntando. Mel bajó su pistola y contestó
.- Ya, ya bueno chicos. Estaba buscando. Soy policía. -Los policías le seguían apuntando
.- Deje la pistola en el suelo y dele con el pie, empujándola hasta ponerla a nuestro alcance.- Mel, lo hizo. El policía continuó: ¿Es usted Imelda Dos?-
Sí,- contestó Mel.
- Está usted detenida.-
¿ Por qué ?-
- El policía le contestó- Homicidio.-
A Mel le acababan de poner las esposas.
 
 


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