Una vez, en México un periodista mexicano me preguntó si no tenía “remordimientos por ser español y genocida”
​
“Ustedes vinieron a América a violar a mujeres y destruir nuestra civilización”, argumentó. Le pregunté cómo se apellidaba. Dijo que Sánchez.
​
Le respondí que mis abuelos nunca fueron a América: “El que por lo visto sí vino fue el abuelo de usted –dije–. Aquel señor Sánchez”.
​
“Pídale cuentas a su abuelo el genocida, no a mí –añadí–. Mis abuelos se quedaron en España, y de mi familia yo soy el primero que vengo”.
​
Cada 12 de octubre, cuando los desinformados y los tontos empiezan con la copla genocida, me acuerdo del abuelo del señor Sánchez. |