Llevaba años padeciendo un problema. Sobre todo después de ser padre, los pensamientos intrusivos sobre desgracias que me acechan en cada esquina sin que yo pueda hacer nada al respecto se han incrementado. Vivo con miedo a la aleatoriedad de los dramas que llegan sin avisar y que te destrozan la vida en una milésima de segundo.
Supongo que es lo que tiene formar parte de una generación que se ha criado entre algodones y que a pesar de los desafíos a los que tenemos que hacer frente, no podemos decir que vivamos "malos tiempos".
Leer Territorio Comanche de Don Arturo Pérez Reverte ha sido como forjar una nueva coraza y sustituirla por una ya desgastada y llena de agujeros. Acercarte a la crudeza de la guerra y vivirla de la mano de sus dos protagonistas, te afianza de alguna forma en tu bienestar. Tanto, que aunque haya pensamientos que pretendan sabotearte, no se pueden comparar con lo que supone haber vivido en primera persona la guerra, no como un dominguero, si no como un loco que desafía a la muerte todos los días. |