Foro sobre Arturo Pérez-Reverte
Un lugar de encuentro donde "discutir" sobre la obra del escritor Arturo Pérez Reverte

Barlés escribió el día 12/12/2017 a las 02:02
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Crónica (intentando rememorar la antigua usanza) del evento.

En esta ocasión Arturo estaba acompañado (y muy bien acompañado) por Marta Flich, actriz, economista, videobloguera y colaboradora del Huffington Post, Karina Sainz Borgo, periodista y colaboradora de Zenda libros y Pilar Reyes, editora de Alfaguara.

Rompió el hielo Pilar Reyes presentado el acto, aunque no a las participantes.

La primera pregunta vino de la mano de Karina Sáinz, que se refirió a Falcó como un lobo e inquirió a Arturo sobre si había detrás algún personaje real o era una mezcla de los personajes que Arturo se había encontrado a lo largo de su vida profesional.

Arturo respondió que le había dado parte de su mirada. Que él también era un lobo y que siempre había preferido a los lobos frente a los corderos. Recordó un pasaje de Virgilio que le evocaba la cuestión (“Como hambrientos lobos rapaces, los troyanos se encaminan al combate”).

Sin embargo, el que Falcó sea un lobo no quiere decir que en momentos dados no pueda sentir piedad, aunque es una piedad extraña y no la piedad al uso o misericordia.

El siguiente turno de preguntas corrió a cargo de Marta Flich, que indagó sobre la relación que Falcó tenía con su hermano, recordando el bíblico pasaje sobre Caín y Abel (“¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?) y sobre el hecho de que Falcó no quisiese saber nada de él. Arturo respondió que era partidario de que sus héroes fuesen héroes desarraigados, que no tuviesen nada que los atase y de lo que no pudieran desprenderse cuando hay que salir huyendo.

Volvió a tomar la palabra Pilar Reyes, tornando la charla a si había un personaje real detrás de Falcó. Reverte respondió que, sin ser él Falcó, sí había cosas que le había prestado. Él nunca había torturado, matado o violado, pero sí había visto cómo otros lo hacían. Le ha prestado una cierta mirada. La forma de ver la vida de Falcó es la suya, aunque él no fuese Falcó.

Se confesó más cercano a Falcó que a Alatriste, ya que este último aún tiene ideales (Tu rey es tu rey, luchar por un rey ...) mientras que Falcó tiene una mirada más descreída, ya que la vida le ha ido despojando de ideales.

Turno de nuevo para Karina Sainz, quien se interesó por si detrás de Eva hay algún personaje real o alguna ideología en concreto. Según el autor, Eva es la recopilación de muchas mujeres que ha conocido. Es el tipo de mujer que le interesa. Una mujer dura, fuerte, decidida. Volvió a referirse a palabras dichas en su entrevista de “La Sexta noche” del sábado, donde dijo que mientras que el hombre es bueno en los cien metros lisos, la mujer es buena en la maratón. Que la mujer tiene una fortaleza superior a la del hombre. Todas sus mujeres (Teresa Medoza, Olvido Ferrara ...) son así.

La mujer tiene un coraje superior al hombre cuando llega el momento del caos. Rememoró en este instante una anécdota de la época de la guerra de los Balcanes cuando en Dobrinja, un barrio de Sarajevo, al acercarse alguien empezó a dispararles y ese alguien era una abuela con una escopeta.

Volvió a intervenir Marta Flich quien se refirió a esa “relación poliédrica”, ese enamoramiento extraño entre Eva y Falcó sobre el que surge la duda de si existe o no. Según Arturo, Falcó sabe que Eva está equivocada, que no va a triunfar, que no va a ver ese nuevo amanecer que ansía, pero admira su determinación, su coraje y su idealismo. Admira su fe y cuando una mujer tiene fe puede ser muy peligrosa.

Para Falcó Eva es otro lobo como él, por lo que, más que amor, entre ambos lo que hay es una relación de respeto, de lealtad entre iguales.

En un nuevo giro de la conversación Pilar Reyes estableció un antagonismo entre una mujer como Mecha Inzuza, protagonista de “El tango de la guardia vieja” y Eva, a la que consideraba en las antípodas de la primera, lo que le llevaba a preguntarse qué era lo que a la hora de escribir sus novelas impulsaba a Pérez-Reverte para elegir un tipo de mujer u otro. Respondió este que sus mujeres eran todas de una misma forma. En su niñez, leyendo “Los tres mosqueteros” se había fascinado con el personaje de Milady, que, aunque podía parecer mala y despiadada, uno acababa entendiendo que tenía sus razones.

A Arturo siempre le han gustado las Miladys, las mujeres que no necesitan el sostén del hombre para tirar hacia adelante. Hizo una nueva conexión literaria con el personaje de Rita en “La flecha de oro”, de Joseph Conrad.

En un nuevo cambio de tercio, el tema pasó a sí detrás del personaje de Moira Nikolaos había un personaje real, desvelando Arturo, con las debidas reservas, que sí, que era una mujer que había conocido en una guerra y con la que había mantenido una relación muy especial, sin llegar al tema de tener con la misma relaciones sexuales ni nada por el estilo.

Por parte de Pilar Reyes se introdujo el tema de la capacidad de Pérez-Reverte de sustituir los escenarios de los lugares en los que se desarrollan sus novelas. Recordó como recién llegada a España y, siendo su primer trabajo la edición de “El asedio”, se encontró con un Cádiz distinto al que aparecía en la novela. En cambio, en un reciente viaje a Tánger consideraba incapaz de no imaginarse a Lorenzo Falcó andando por sus calles.

Arturo repuso que los escenarios también eran un personaje más en sus novelas. Consideró que una de las virtudes de quienes son lectores es que uno puede “photosopear” los escenarios. Puede, por ejemplo viajar a París y, si ha leído sobre la revolución francesa, hacer que desaparezcan los coches, los edificios y ver a Dantón o Marat y ver la guillotina. Que cuando introduce un escenario en una novela quiere que el lector lo haga suyo.

Posteriormente, Marta Flich rememoró un pasaje de la novela donde en un cabaret nacionales y republicanos se unen en una pelea contra un grupo de marinos ingleses por el hecho de que uno de ellos había utilizado el término sucios españoles, inquiriendo al autor sobre si ese pasaje contenía una crítica a los nacionalismos. La respuesta de Arturo es que uno de los valores que más respeta es la lealtad, especialmente en sus amigos. Personas con distintas opiniones pueden ser leales a una misma idea. La lealtad es un elemento decisivo en la vida y no tiene banderas.

Bromeó sobre el hecho de que él también intervendría en una situación en la que a los españoles se les llame sucios españoles aunque pueda pensar que los españoles son unos sucios españoles. Sin embargo, considera al pueblo español un pueblo generoso, a pesar de que, como decía su abuelo, sólo salgamos bien en los cuadros de Goya.

Nuevo tema de debate introducido por Pilar Reyes. ¿Por qué Tánger?. Para Arturo un lugar como el Tánger de los años treinta era fundamental. El Tánger, real no el de ficción como podía ser el de “Casablanca”, que, a pesar de lo que pueda parecer, habla de Tánger. El Tánger puro, antes de ser contaminado por Yves Saint Laurent o las estrellas de la moda. Sin embargó, el autor expresó sus dudas a la hora de escribir la novela acerca de haber desarrollado la acción en Orán.

Turno ahora para el tema de los dos capitanes de los barcos, a los que Marta Flich describió como “la lealtad elevada a la enésima potencia”, sugiriendo si la vida no sería mejor si existiesen más gente como Quirós y Navia en el mundo y que los barcos eran una democracia.

Arturo respondió que desde hace tiempo había querido escribir una novela sobre marinos en tierra. Relató haberse criado entre marinos, ya que su padre trataba con tripulantes de petroleros y que su tío Antonio fue marino mercante. Dijo que él
también era marino. Que uno de los días más felices de su vida fue el día en el que obtuvo el título de capitán de yate y que una de las cosas que más orgullo le merecía era la vez que ayudó a un barcos en apuros y que se sintió marino. Que eso le daba más orgullo que el cruzar cualquier calle de Sarajevo.

En esta cuestión, por parte de Karina Sainz se tocó el tema de las purgas que había sufrido la armada republicana y si había cuestiones de moralidad y barcos buenos o malos. Respondió Reverte que para un capitán su barco siempre era bueno aunque fuese feo.

Corrigiendo la anterior apreciación de Marta Flich de que los barcos eran una democracia dijo que no es así. Que es el capitán el que toma las decisiones y que cuando él navegaba no consultaba las decisiones con nadie. Rememoró una anécdota de un amigo de su padre, Agustín De la Guerra, capitán de barco que, en los años cincuenta, en una ocasión en que su mayordomo, aficionado a la bebida y estando algo ebrio, se le insubordinó, aquel lo agarró por las solapas y lo arrojó fuera del barco, rompiéndole una pierna. Denunciado por el marino y juzgado por un tribunal de marinos, el capitán reconoció los hechos, afirmando que el mayordomo había tenido suerte, ya que un siglo antes hubiese sido colgado de algún palo.

En un nuevo giro de la conversación surgió el tema de los que para Pilar Reyes eran dos pilares de la novela: el sexo y el humor, planteando en este punto Marta Flich la idea de si las mujeres no cosifican a Lorenzo Falcó y si, en ocasiones, más que conquistador, Falcó no es un objeto sexual. Dicha apreciación mereció la alabanza por parte de Arturo, quien manifestó estar tentado en esos momentos de levantarse y darle un beso, respondiendo con emoción desatada que efectivamente era así, que Falcó en ocasiones no hace nada para seducir, sino que son las mujeres con las que se encuentran las que buscan ser seducidas por él, ofreciendo como ejemplo la escena de la aventura sexual de Falcó con la camarera de piso mora. Para Arturo, las mujeres con las que se encuentra Falcó no consentirían lo que consienten si fuera otro tipo de persona la que les abordase.

Pasando al tema del humor, Karina Sainz manifestó haber encontrado en la novela un humor negro. “De reírse con el colmillo”, apostilló Arturo, atribuyéndose para sí ese tipo de humor.

Para él, el principal problema es la estupidez humana. El no aceptar las consecuencias cuando las vienen cosas vienen mal dadas. El Titanic es insumergible. ¡Ah, no!. Se sumerge. Cuando estás en el piso 210 de la torre gemela. Es que a mí me gusta hacer tiburoning y voy con un calamar en el culo y el tiburón va y me muerde. ¿Por qué sentir compasión por el estúpido?. ¿No lo estás viendo, gilipollas?.

Puso el ejemplo de Pippa Bacca, artista italiana especialista en “performances”, que se había propuesto ir haciendo autoestop desde Milán a Jerusalén vestida de novia, hasta que fue asesinada en Turquía. “¿Tengo yo que sentir lástima por Pippa Bacca”, se preguntaba Pérez-Reverte.

El problema es que vivimos en un mundo irreal, que confundimos con el que creemos real. En el mundo real aparece el caos, la desgracia, la barbarie.Esto es especialmente grave en el caso de los niños, a los que se les ha vendido un mundo edulcorado en el que los lobos son buenos y los osos polares son ositos de Mimosín. Se les ha privado de la crueldad del mundo y se les ha dejado indefensos cuando la esta aparece. Se les ha privado de mecanismos de defensa. No es que tengan que ser lobos, pero que tampoco se les venda un mundo irreal y edulcorado. Rememoró la anécdota que recogía en una patente de corso en la que en una fiesta escolar a los niños que pensaban ir disfrazados de piratas se les instaba a no llevar espadas, ni pistolas, porque los piratas eran buenos.

Falcó sabe que los lobos son malos, que los osos polares son carnívoros, que los piratas no son buenos. Es una reivindicación del mundo real. Falcó no es un lobo bueno.




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