Foro sobre Arturo Pérez-Reverte
Un lugar de encuentro donde "discutir" sobre la obra del escritor Arturo Pérez Reverte

Salva escribió el día 18/10/2017 a las 18:43
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DOSSIER DE PRENSA (I): « EVA »
























PÉREZ-REVERTE: "ESCRIBO SOBRE LOS VALORES QUE NOS HAN QUITADO: LA LEALTAD, LA DIGNIDAD Y EL ORGULLO".

El escritor y académico presenta Eva (Alfaguara), la segunda entrega de su saga protagonizada por Lorenzo Falcó. La acción de la novela se desarrolla en el Tánger de los años treinta.

Karina Sainz Borgo
Tánger 18.10.2017 - 02:52




En la obra de Arturo Pérez-Reverte los personajes lo son todo. Esta serie lo confirma. A partir de 2016, justo cuando se cumplían 20 años desde la publicación de las aventuras dedicadas al solado español de los Tercios de Flandes, Diego Alatriste, el escritor emprendió un nuevo ciclo protagonizado por Lorenzo Falcó, un ex traficante de armas y mercenario que trabaja como espía para el aparato de inteligencia del bando nacional, en plena Guerra Civil. Un jerezano guapo, joven, elegante, chulo, mujeriego. Un hombre peligroso, leal sólo a su causa. Alguien que siempre está cazando. Una criatura revertiana al que lo mueven la aventura y la adrenalina. La novela inaugural de la saga, Falcó (Alfaguara), adquiere continuidad ahora con Eva (Alfaguara), un libro que ha llegado a las librerías esta semana y sobre el que el novelista y académico de la RAE Arturo Pérez-Reverte(Cartagena, Murcia, 1951) habla mientras callejea por el Zoco de Tánger, la ciudad donde se desarrolla esta historia.

Eva arranca en marzo de 1937. Pocos meses tras el estallido de la Guerra Civil, Lorenzo Falcó recibe una nueva misión que lo llevará hasta Marruecos. Debe traer de vuelta a España el oro escondido en un barco que los republicanos han fondeado en el puerto de Tánger y que ha de partir rumbo a Odessa. Falcó puede hacerlo de dos formas. Por las buenas, convenciendo a su capitán para que cambie de bando; o por las malas, hundiéndolo a él junto a su barco, al Mount Castle. En la bocana del puerto un destructor de los nacionales, el Martín Álvarez, espera el plazo para atacar. La situación no sería tan complicada de no ser por un detalle. Un personaje viaja a bordo del Mount Castle para asegurar que el cargamento llegue a Rusia. Nada más y nada menos que Eva Neretva,la agente del NKVD de la primera entrega. Uno de los pocos seres capaces de sostener un pulso con Falcó. Y ganárselo, además.



La contraparte femenina le añade fibra a al volumen inicial. El lector de Falcó, la primera entrega, sabe que entre el jerezano y la espía las cosas no están en paz. En absoluto. En ellos el combate y el sexo se igualan. Ocurre una lucha en la que igual se encajan los puñetazos como las erecciones. Si él pega, ella lo hará más fuerte; y mejor. El asunto es así, literal. Ésta, por supuesto, no es una novela políticamente correcta. Ni Pérez-Reverte lo pretende. "Quienes me acusan de machista es porque no han leído mis novelas. Eva es una feminista de verdad. En su comportamiento, en su ideología, en su actitud, en su pelea. No es un invento literario, existen mujeres así", explica. Y ése es justo el razonamiento que mueve a ambos personajes. Falcó, un hombre sin moral y Eva, una militante comunista convencida, a la que no le tiembla el pulso a la hora de defender en lo que cree. El mundo, ya ves, es complejo. La guerra también, añade el escritor, rumbo al mercado grande que separa la vieja ciudad de la nueva y da acceso a la medina, la zona más antigua de Tánger. Mientras habla, Pérez-Reverte atraviesa covachas morunas de cuero, baja por las mercerías y bazares. Hay ruido de motocicletas. Zumban los motocarros cargados de pan.

A lo largo de los 16 capítulos de Eva, Arturo Pérez-Reverte retrata el Tánger de los años treinta del siglo XX. Ese lugar en el que mandan las grandes potencias. Una ciudad en la que pululan los rufianes, los legionarios y los espías, y en la que se respira el aire turbio de las fronteras. Ahí, Lorenzo Falcó se mueve a sus anchas, eso sí: con la Browning FN en el cinto. "Tánger está elegido deliberadamente: un lugar en el que el poder es corrupto y todos pueden comprar, sobornar. Podría haber elegido Argelia u otro sitio, pero Tánger me parecía perfecto", asegura el novelista mientras se mueve por los pasillos del Hotel Continental, que se levanta con la elegancia crepuscular de finales del XIX. Un lugar que fascinó a Paul Bowles, la generación Beat o Bertolucci. "Antes de ellos, Tánger ya era Tánger. Una ciudad fascinante. Tenía un estatus internacional, daba lugar a comercio, trafico de armas, mujeres, estupefacientes", cuenta Arturo Pérez-Reverte.



Eva podría ser, además de una novela de espías, una historia de marinos en tierra. Tanto como la ciudad, los barcos son personajes potentes. Y con ellos, por supuesto, quienes los comandan: Fernando Quirós, el capitán de la marina mercante al mando del Mount Castle, embarcación al servicio de la República, y el marino de guerra y capitán de fragata Manuel Navia, comandante del Martín Álvarez, el barco destructor que tiene orden de hundirlo. Los capitanes, como sus marinos, son capaces de aparcar sus diferencias en las circunstancias más bestias, incluida una paliza a unos ingleses que los llaman a todos sucios españoles, en el cabaret de Hamruch. "En una guerra tan sucia me interesaba marcar ciertos valores de lealtad, de respeto. Por eso elegí los marinos, porque tienen códigos. Eso los une todavía más. Yo escribo sobre esos valores que nos han quitado: la lealtad, la dignidad y el orgullo. Cosas que no se pueden fingir ni comprar".

Al hablar de Eva, Arturo Pérez-Reverte insiste en una idea que ya había explicado en la primera entrega: esta no es una novela sobre la contienda española. Esta saga retrata el mundo y la Europa de entreguerras. Un tiempo en el que todo está a punto de venirse abajo. Acaso por eso nadie sale ileso en este retrato de conjunto. En sus páginas, y a través de la ficción, se recrean desde el uso que hicieron algunos representantes de la República del oro español, entre ellos Juan Negrín -"lo comprobé, revisando la documentación", aclara el novelista-, hasta a lo que están dispuestos algunos para sobrevivir en cualquier guerra. La ocasión resulta propicia al escritor para levantar un mundo en el que todos son capaces de morir o matar. El resultado final apunta a ese lugar de la obra de Pérez-Reverte en la que biografía y literatura se unen.

"Escribo con mi propia vida, con mis recuerdos, mis amigos, mis odios. Todo eso está ahí. Es una gran ventaja: las cosas que escribo las he vivido. Sé cómo huele el miedo, porque huele. No es una figura literaria. Sé cómo huele un tipo cuando lo han torturado". Arturo Pérez-Reverte avanza a través del mercado de Tánger. De los puestos cuelgan vísceras, casquería para la venta, pescado recién traído del puerto. Revolotean las moscas. Huele a canela, clavo y cloaca. Algo de ese olor se respira en esta novela. Lorenzo Falcó resume los claroscuros del ser humano que Arturo Pérez-Reverte conoció como reportero de guerra, desde 1973 hasta 1994, durante los cuales cubrió más de dieciocho conflictos en El Salvador, Nicaragua, Sudán, Mozambique, Las Malvinas, Los Balcanes o Irak. Hay transfusión de esas trincheras en la musculatura de su nueva criatura.



En las páginas de Eva, el escritor y académico carga con más acción, humor e ironía. Diálogos directos, magros. Percutidos. Regresan personajes de la primera entrega, desde el Almirante, con quien Falcó tiene una relación casi paternal, hasta el oscuro Lisardo Queralt. Ganan peso secundarios como Paquito Araña, un asesino a sueldo capaz de pintarse las uñas antes de torturar a un prisionero, o Moira Nikolaos, una griega, de Esmirna, a la que Falcó conoció cuando la vio subir a una barcaza de refugiados durante el asedio turco a esa ciudad y que revela a los lectores nuevos datos de la biografía -y las grietas- del jerezano. Ante la pregunta sobre si esta serie ilumina asuntos del presente e incluso al intentar rascar sobre si en los siguientes libros abordará episodios de la historia de España sin resolver, el novelista se cierra en banda. "Mis libros no tienen que ver con el presente. Procuro huir. Es tan vulgar que me quita las ganas de escribir". De Cataluña, vamos, ni un titular.

¿Ya era acelerado el mundo que gira alrededor de Lorenzo Falcó? Sí, lo era. Pues en Eva irá a más. Un libro que delata lo bien que se lo está pasando el novelista con esta serie, de la que la que le quedan al menos tres entregas más, asegura. De momento, Arturo Pérez-Reverte tiene una cosa clara sobre el destino de su personaje: "Falcó se jubilará en Buenos Aires. Tomará una habitación en el Hotel Albear,y envejecerá en la Recoleta", dice, sentado ante la mesa de un restaurante en la rue de la Kasbah. Podría sonar, de fondo, el Mon legionaire de Edith Piaf. Pero no. En realidad lo hace el Ya Musthapa. También el choque de platos colmados de cous cous y el tintineo de botellas de cerveza Casablanca a medio beber.

http://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/Perez-Reverte-Escribo-valores-quitado-dignidad_0_1073292706.html



RUTA POR LOS ESCENARIOS DE LA NOVELA CON ARTURO PÉREZ-REVERTE











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