Foro sobre Arturo Pérez-Reverte
Un lugar de encuentro donde "discutir" sobre la obra del escritor Arturo Pérez Reverte

Salva escribió el día 16/11/2013 a las 10:48
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(+) ¿Sabes quienes eran los flecheros? ...
Los del grafiti de aquí, de Madrid.
Seguidores del legendario Muelle: Bleck la Rata, Glub, Tifón y los otros ...
Firmaban con una flecha bajo el nombre.

Música para acompañar ... ;-)
http://www.youtube.com/watch?v=y1kHrTTtAqM
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La historia del graffiti sobre trenes en Madrid

Publicado en Madrid el 5 de julio de 2011

La fuerte corriente de graffiti autóctono, con orígenes en el punk, que dominó Madrid en la década de 1980, retrasó la adopción en la capital de la cultura del graffiti sobre trenes. Solo a partir de los noventa surgió una escena que, aunque secundaria en el panorama internacional, ha dado lugar a comportamientos extremos, como la pintura de trenes mediante su secuestro en plena circulación, o la publicación de vídeos que registran enfrentamientos violentos con los guardias de seguridad.

A principios de los ochenta aparecieron las primeras muestras de graffiti en Madrid. Surgieron dos corrientes muy diferentes, que convivieron hasta el final de la década: en toda la capital, y en la mayoría de pueblos periféricos, el graffiti siguió un modelo local, en lo que se llamó graffiti autóctono madrileño o graffiti flechero, liderado por el pionero Muelle. En Móstoles y Alcorcón –ciudades satélite obreras del sur– predominó en cambio el graffiti en la tradición neoyorquina, el que hoy está presente en todo el mundo.

Surgido a partir del graffiti punk, el graffiti autóctono madrileño se desarrolló de forma independiente, sin apenas conocimiento de la existencia del graffiti de Nueva York. Su lenguaje formal, muy diferente al de la tradición neoyorquina, estaba centrado en la firma, concebida como un logotipo que se repite siempre con idéntica forma. También eran muy diferentes sus principios éticos y metodológicos, códigos que generó el propio Muelle y que, vistos ahora, resultan casi románticos: Muelle evitaba actuar sobre superficies que hubieran de ser limpiadas, y acabó especializándose en muros temporales de obra y las vallas publicitarias de los andenes del metro.

http://www.youtube.com/watch?v=6yCyHoxJ1hc





Los principales escritores de graffiti de su escuela actuaban de forma parecida, hasta el punto de que los anuncios del metro se convirtieron durante los últimos años de la escena en los soportes estrella, fuertemente disputados, sobretodo cada vez que la empresa responsable los cubría con papelones azules entre una y otra campaña publicitaria. Pero, a pesar de la abundancia de graffiti en la calle y en los anuncios de los andenes, el resto de paredes del metro se utilizaban mucho menos, y los vagones, tanto en su interior como en su exterior, eran sencillamente ignorados como soporte.

La excepción a esta norma tuvo lugar en Campamento y Aluche, barrios obreros del sur de la capital. A partir de 1987 algunos escritores autóctonos de la zona comenzaron a realizar incursiones en la cochera de metro de Empalme para firmar con rotuladores sobre los vagones. No fue un reflejo del fenómeno neoyorquino, la intención era simplemente explotar las posibilidades que los trenes ofrecían para dejar ver las firmas por la ciudad. A diferencia de la mayoría de cocheras madrileñas, grandes y apartadas, la de Empalme es muy pequeña y está encajada en un barrio, de modo que la accesibilidad de los vagones atrajo a los escritores de forma natural. Tras unas primeras y tímidas visitas, al final de 1988 toda una generación de jóvenes escritores autóctonos de la zona se infiltraba constantemente en la cochera exclusivamente a firmar, y los vagones de la línea 10 del metro circularon durante meses completamente cubiertos de firmas en el interior y el exterior.

Poco antes, en el verano de ese año, uno de los más activos escritores autóctonos, Jojass Punk –que acababa de cambiar su nombre a Alien–, había llevado a cabo experimentos de piezas sobre los exteriores de los vagones del metro, con pintura plástica para el relleno y aerosol para los contornos. Pero el momento culminante en la breve relación del graffiti autóctono con los trenes tuvo lugar esa navidad, cuando un grupo de cabecillas de la escena –Glub, Rafita, Tifón, Tito7, Homoi, Abs y Alien– entraron en la cochera de Empalme para ejecutar una serie de vagones enteros, los primeros en Madrid, utilizando también pintura plástica y rodillos. La incursión fue inspirada, ahora sí, por el graffiti neoyorquino, con el cual habían tenido contacto tras la emisión de Style wars en Televisión Española. Sin embargo, el convoy no circuló, y el experimento no fue más allá. Para los escritores autóctonos el verdadero terreno de juego estaba en la calle y en los andenes del metro, donde sus firmas eran vistas a diario por miles de personas.

http://www.flickr.com/photos/chico_palo/8023488303/





La vida del graffiti autóctono madrileño fue breve. Si las primeras y primitivas firmas de Muelle surgieron en 1982, y no fue hasta 1985 que se creara una verdadera escena de escritores tras sus pasos, ya en 1989 el inexorable avance de la cultura neoyorquina estaba haciendo desaparecer la tradición local, y en las dos siguientes décadas solo un puñado de escritores aislados han mantenido la llama. La nueva concepción del graffiti se propagó desde sus bastiones tradicionales en Móstoles y Alcorcón de la mano de la Quick Silver Crew (QSC), compuesta por escritores de esa zona y del cercano barrio madrileño de Campamento.

En 1988, las firmas de los miembros de QSC Ardi y AGS (el actual Sems/Pocho), ejecutadas en un estilo nunca antes visto en la capital, se convirtieron en una verdadera plaga, que no solo invadía los anuncios del metro sino también los pasillos y el interior de los trenes. Tras una primera pieza sobre un vagón aparcado en Empalme que AGS pintara en 1987, fue durante los dos siguientes años cuando Kool, Seone y otros miembros del grupo exploraron por primera vez diferentes cocheras del metro y produjeron grandes piezas a menudo rellenas, cómo no, a base de rodillo.

QSC no estaba sino poniendo en práctica el complejo conjunto de estilos gráficos y códigos metodológicos del graffiti neoyorquino, una cultura creada en el metro de Nueva York entre 1971 y 1973. Dos parámetros de esta cultura la diferencian del graffiti madrileño: por un lado, se espera del escritor una búsqueda constante de innovaciones estilísticas en sus firmas y pintadas. Por otro, el soporte favorito son los trenes. En los primeros ochenta esta tradición se extendió a la mayoría de países occidentales como parte del paquete del hip hop, un concepto construido por los medios de comunicación aglutinando tres culturas –que hasta ese momento se habían desarrollado de forma paralela– creadas por los jóvenes de los barrios deprimidos de la gran manzana: el graffiti, el break-dance y la cultura musical del DJ y el rap.


Un panel circulando alrededor de 1992

Los vehículos de exportación internacional del graffiti neoyorquino fueron diversos: grupos de bailarines de break-dance que incluían en sus giras fondos de escenario pintados en estilo graffiti, exposiciones en Europa de escritores de graffiti convertidos en pintores de galería, películas como Wild Style y Beat Street, que ofrecían versiones dramatizadas más o menos creíbles de la vida cultural del gueto, pero sobre todo un par de trabajos documentales: la mencionada película Style wars y el libro Subway art. Ambos obra de fotógrafos dedicados y serios, ofrecían un retrato completo y fiel de la cultura del graffiti neoyorquino, y se convirtieron en la biblia de miles de adolescentes de todo el mundo, que reprodujeron el fenómeno en sus ciudades de forma literal.

Madrid no estuvo entre las primeras capitales europeas en abrazar la cultura. Si en Ámsterdam, una ciudad siempre abierta a los influjos culturales exteriores, ya en 1984 el graffiti neoyorquino había sido adoptado mayoritariamente hasta hacer desaparecer el autóctono, la tradicional impermeabilidad cultural madrileña –más acusada aún en aquellos años del postfranquismo– retrasó la asimilación de la nueva cultura en la capital española hasta el cambio de década. Para entonces, en ciudades como Estocolmo o Dortmund existían ya grupos muy activos de escritores especializados en la escritura sobre trenes, se habían pintado multitud de vagones enteros, y las incursiones internacionales de escritores de trenes comenzaban a ser habituales.

En el área de Madrid, solo Móstoles y Alcorcón –entonces con una población joven muy numerosa y especialmente sensible a las tendencias subculturales– habían adoptado la cultura neoyorquina, ya a mediados de los ochenta. Durante esos años habían tenido lugar los más tempranos casos de graffiti sobre trenes en la provincia, de ejecución aún muy burda, en la línea de tren interurbano que une el área con la capital. En el sistema de metro madrileño, más allá de los experimentos de los escritores autóctonos, sólo QSC se dedicó durante los ochenta a la producción de piezas sobre vagones.

Sin embargo, a partir de 1989, muchos escritores de la capital que, como yo, se habían educado imitando a Muelle, comenzaron a tener contacto con la cultura neoyorquina y, en poco tiempo, los nuevos conceptos calaron en la escena autóctona. Si algo tenía la nueva fórmula eso era, sin duda, la promesa de mucha más diversión. El graffiti autóctono, más allá de sus innegables valores culturales, resultaba para el escritor un ejercicio repetitivo que dejaba poco espacio a la creatividad. El esquema neoyorquino permitía, en cambio, una infinita variación y búsqueda de soluciones formales, y ofrecía además un nuevo terreno de juego extremadamente atractivo, una verdadera aventura urbana: los túneles y cocheras del metro.

Una noche de 1989 los QSC me iniciaron en la nueva cultura en una incursión en la cochera de Canillejas. Poco después, con el testigo intergeneracional en la mano, agrupé a los escasos nuevos escritores activos en los trenes para formar PTV, el grupo que lideraría a partir de 1990 la primera escena del metro de Madrid. Una escena compuesta mayoritariamente por escritores que habían practicado el graffiti en la escuela autóctona durante años. Más allá de seguir directamente el ejemplo neoyorquino, la escena surgió como reflejo de las maduras escenas de trenes de Holanda, Alemania o Suecia, retratadas por entonces en los primeros fanzines en blanco y negro. En los siguientes tres años el fenómeno se desarrolló con fuerza a lo largo y ancho de la capital, los escritores descubrieron y explotaron uno tras otro los apartaderos y cocheras de todas las líneas y, durante un tiempo, la vehemencia de la escena llegó a sobrepasar la capacidad de reacción del sistema de metro, de forma que las piezas sobre vagones circulaban sin ser borradas durante semanas.

También sucedieron entonces los primeros contactos entre escritores de trenes madrileños y europeos. En 1990 el alemán Loomit pintó un vagón entero en la cochera de Canillejas, y poco después llegó el primer grupo de escritores escandinavos, que incluyó al muy influyente Due (Nug), parte de los primeros VIM. De ese contacto surgieron enseguida los primeros viajes de escritores de trenes de Madrid –yo mismo y otros miembros de PTV– a Europa central y Escandinavia.

En 1993 hubo un acusado parón en la actividad, y la mayor parte de escritores de trenes se retiraron del juego. Esto tuvo dos causas principales: por un lado, la compañía aceleró el proceso de borrado, y las piezas dejaron de circular. Por otro, la generalización de la música electrónica de baile y el éxtasis desvió gran parte de la energía de la escena. No mucho después, sucesivas generaciones fueron tomando el relevo mientras, a lo largo de la década, la realidad del graffiti sobre los vagones de metro cambiaba poco a poco. Lo que comenzara siendo una travesura adolescente relativamente fácil fue transformándose en lo que es hoy, algo mucho más parecido a una guerra de comandos: misiones programadas al minuto, cámaras de vigilancia, vallas cortantes como cuchillas y vigilantes que pegan palizas. Lo que fuera una actividad basada en la discrección es ahora, en ocasiones, un ejercicio de agresividad e incluso violencia. Este giro es visible en la mundialmente conocida táctica del palancazo madrileño: en el andén de una estación, un grupo de escritores acciona la palanca de emergencia de un convoy en servicio y lo secuestra literalmente durante los escasos minutos que toma cubrir de pintura uno o más vagones, mientras los trabajadores y vigilantes, estupefactos, se ven obligados a observarlo todo, impotentes ante la superioridad numérica de los escritores.

Esta táctica, cuyo origen se remonta a la segunda mitad de los noventa, se desarrolló a partir de la costumbre de pintar vagones en circulación aprovechando las ocasiones en que estos permanecen brevemente detenidos en determinadas estaciones. Tales pausas forman parte del funcionamiento del metro y son conocidas por los escritores, que estudian atentamente la programación del sistema. Sin embargo, los contados minutos de lapso no permiten siempre acabar las obras, circunstancia que llevó a algunos escritores a decidir esperar a que el convoy pasara de nuevo para, tras detenerlo con el freno de emergencia, saltar a las vías y finalizar rápidamente el trabajo. Pronto resultó evidente que el mecanismo podía llevarse mucho más lejos. El palancazo es la aportación de Madrid a la cultura global del graffiti sobre trenes, y hoy se practica en todo el mundo.

Para cierto sector de escritores, crecidos por el éxito de estas tácticas y por la posibilidad de registrarlas en vídeo, el enfrentamiento con los guardias jurados se convirtió en un fin en sí mismo. Esto, por un lado, ha causado el endurecimiento de los métodos de los vigilantes, y, por otro, ha convertido el graffiti sobre trenes en un juego que atrae a perfiles cada vez más duros. Si a todo esto añadimos un graffiti de calle cada año más prolífico, inescrupuloso y brutal, entendemos por qué Madrid se ha convertido en una referencia mundial en la parte menos vendible del graffiti.

Otros factores contribuyen a que la actual escena madrileña de graffiti sobre trenes tenga poco que ver con la de los primeros noventa. Desde mediados de esa década los vagones pintados no circulan o lo hacen muy brevemente, y los escritores –como en la mayoría de ciudades del mundo– los pintan con el único fin de obtener documentación gráfica en forma de fotografías o vídeos, que son luego publicados en medios especializados. La creciente dificultad de las visitas al metro ha hecho que gran parte de la energía se enfoque en los trenes interurbanos, y desde hace quince años una misión de escritores de trenes toma a menudo la forma de un largo viaje en coche, de cada vez más horas, en busca del siguiente apartadero rural desatendido. Los contactos e incursiones internacionales son hoy rutinarios, y cualquier escritor con ambición ha recorrido Europa antes de cumplir los veinte años. Y el creciente mercado de aerosoles especializados, nacido en 1994 con la revolucionaria iniciativa de la empresa catalana Montana, posibilita una actuación cada vez más veloz y salvaje, que transforma los tremendamente ineficientes aerosoles de antaño y el rodillo –entonces la única herramienta que permitía cierta velocidad en las cocheras– en anécdotas del pasado.

En la escala nacional e internacional, los medios de comunicación especializados han convertido definitivamente lo que fuera un conjunto de escenas locales en una única y gran escena global. Si ya en los noventa los fanzines posibilitaron la interconexión de la cultura a lo largo de Europa, ahora internet la hace llegar a todos los continentes y la homogeiniza hasta el extremo. Hoy Madrid es, como cualquier otra ciudad europea, parte de esa escena mundial estrechamente unida y aparentemente imparable del graffiti sobre trenes.

http://www.flickr.com/photos/chico_palo/4229702714/in/photostream/

http://www.flickr.com/photos/chico_palo/6347303434/in/photostream/

Versión corregida del artículo publicado originalmente como prólogo del libro Madrid Revolution (2011).

http://www.urbanario.es/articulos/articulo/art/la-historia-del-graffiti-sobre-trenes-en-madrid/

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Glub: 20 años de graffiti



Tenia pensado escribir un libro pero termine por cansarme, pero algo si escribi, y como con el graffiti nunca he pretendido ganar dinero y creo que la cultura debe ser gratuita pues me he decidido a poneros por aqui un poco de lo que escribi para ese libro, espero que os guste aunque a mi esto de las letras solo se me ha dado bien sobre la pared:

GLUB 20 AÑOS DE GRAFFITI

Introducción

Aquí comienza este libro, esperando que sea grato tu viaje a través de estas paginas, podrás encontrar en ellas el trabajo de 20 años de dedicación al graffiti, desde mis inicios, dentro de la escena que se venia desarrollando en los años 80 en Madrid, hasta los años mas recientes. El motivo de hacer este libro es mostrar ese trabajo que ha permanecido oculto a los ojos del gran público, hacer un recopilatorio con una selección de fotografías de obras realizadas en su mayoría ilegalmente en la capital. Así mismo se muestra información acerca de cómo empezó el origen del graffiti en la ciudad, la cultura hip hop, el graffiti autóctono , como lo he vivido en todos estos años y su estado actual.

El inicio

En 1983 fue la primera vez que escuche la palabra grafito, esta salió de los labios de mi padre, refiriéndose a unas taquillas del colegio donde habían nombres y frases escritas, símbolos garabateados sobre las mismas. Esta palabra me sorprendió, y el fenómeno me dejo intrigado. Desde pequeño siempre había tenido una cierta inquietud artística , pero no hasta los niveles de llegar a mostrarla al público de una manera ilegal. Llegó el año 1985 cuando me apunte a un curso de comics y allí coincidí con breakers donde pude ver los primeros bocetos de graffiti mas elaborado, los breakers eran jovenes que bailaban break o estaba en la movida break, movimiento que apareció en aquella época fomentado por películas de origen norteamericano como “Break dance” y “Beat Street”, que reflejaban como un grupo de jóvenes de barrios marginales salían a la calle para expresarse ante una sociedad que les rechazaba, utilizando para este fin el baile, el rap y el graffiti. Por aquel entonces el graffiti en España era algo desconocido por la mayoría de la gente y en las calles únicamente se podían encontrar las típicas pintadas políticas. Pero con el paso del tiempo y al poco de estrenarse estas películas sobre el movimiento break ya empezaron a aparecer firmas, realizadas con pintura en spray o rotuladores, que ponian un nombre, o un apodo con el que sujeto que las hacia se identificaba, estas primeras firmas que de alguna manera resultaban ilegibles para el publico en general trajeron a España ese fenómeno que se desarrollo en el getto de Nueva York. Dentro de este contexto también aparecieron pintadas mas elaboradas realizadas con pintura en spray y con llamativos colores, en las que se podia leer en letras grandes frases relacionadas con ese movimiento que estaba en pleno desarrollo BREAK DANCE, ELECTRO BOOGUIE, BEAT STREET, este fenómeno trajó un nuevo termino para designar la expresión artistica urbana siendo este el de graffiti, quedando el termino de pintada para el otro tipo de grafitos de protesta o propaganda política. El breakdance, llegó a los jóvenes de toda España además de por las películas, por el programa de Televisión española Tocata, todo este fenómeno break tambien mas tarde llamado hip hop tendria cuatro pilares principales por un lado estaría el graffiti como pieza fundamental, junto con el break como forma de baile y el rap como forma de música.

Por mi parte a pesar de haber estado en contacto con estos primeros escritores de graffiti y con la cultura hip hop, no empecé a realizar graffiti hasta finales del año 1986, hubieron una serie de factores que me condicionaron para empezar, trabajaba en una empresa como mensajero a pie, lo que me llevaba a estar a pie de calle todos los días a recorrer y escudriñar todos los puntos de la ciudad de Madrid y encontré algo que me sorprendió, un tal Muelle y un tal bleck (la rata) dejaban sus firmas por un montón de sitios por los que yo pasaba. Estas firmas se distinguían de las firmas del movimiento hip hop por ser muy legibles, incluso para el publico en general.. Fue entonces cuando tras haber estado pensando que apodo me pondría, con un rotulador hice la que seria mi primera firma sobre un cartel del metro de Madrid, se trataba de un cartel de sidra el gaitero y allí dentro de la copa entre las burbujas, con un rotulador estampe glub (el aogado). El origen de mi firma estaba influenciado por el nombre de bleck (la rata), en cuanto a la forma de elegirlo y en cuanto a la forma grafica influenciado por Muelle añadí 3 burbujas a mi firma y una flecha, se trataba de un nombre o idea al que iba asociado un signo o símbolo que daba sentido al nombre. Por aquel entonces no conocía a ningún grafitero, en persona, tampoco es que hubieran muchos, el contacto con los breakers había desaparecido hacia tiempo.

Después de esta primeras firma hice algunas más y fue curioso que algunas personas añadían una h con una flecha a el ahogado, pronto el sobrenombre “el aogado” desapareció consiguiendo así una mayor rapidez a la hora de plasmar la firma. El fin de año de 1986 aprovechando que la gente estaba con las campanadas me dedique con unas ceras manley a pintar los carteles del metro, fue mi primer bombardeo serio, y a partir de ahí no pararia hasta nuestros dias, al principio solo pintaba con rotuladores los carteles del metro, no seria hasta bastante después que empuñara un spray de pintura para plasmar mi rubrica por las calles de Madrid.
Cabe destacar que esta corriente de graffiti que desarrollabamos no tenia que ver con el graffiti que provenia del mundo hiphop y paso a denominarse graffiti autoctono o flecheros, flecheros en un cierto tono despectivo por parte de algunos sectores de la movida hip hop, puesto que algunas de nuestras firmas tenian flechas, y algunos escritores de la movida hip hop consideraban carentes de lo que ellos llamaban estilo por no estar inspiradas en los patrones del graffiti newyorkino. Estas diferencias terminaron por limarse, hasta el punto de que hoy en día el graffiti autoctono es considerado por muchos escritores de las nuevas hornadas como graffiti oldschool, termino que en el graffiti newyorkino se utiliza para referirse a los escritores con una cierta antigüedad o pioneros.

2. Contacto con otros escritores de graffiti o grafiteros

Por un tiempo estuve pintando sin conocer de otros grafiteros mas que sus firmas, existía un cierto dialogo entre nosotros, los que haciamos graffiti, el primer dialogo que mantuve por medio de expresión grafica en la calle y el metro fue con jossesa punk, que debia vivir en el mismo barrio que yo y a quien nunca llegué a conocer en persona.

Todo ese año de 1987 lo dedique a firmar por todas partes siguiendo el ejemplo de Muelle en cuanto a colocación de las firmas y forma de hacerlo, pero no fue hasta 1988 cuando me llego la noticia de que en Nuevos ministerios, en el complejo azca los domingos por la mañana se reunía gente del hip hop y tambien escritores de graffiti, fue allí donde conocí al primer escritor de graffiti autocotono en persona que fue Larry 88. ya llevábaba tiempo viendo sus firmas en los carteles de metro y el siguiéndome la pista ,curiosamente coincidimos alli, de esta forma empezamos a quedar para pintar juntos los carteles del metro, entablando una amistad que perduraría hasta la actualidad. Mas tarde conocí a rompe grafitero heavy y con el que también compartiría muchos momentos pintando. fruto de aquellas reuniones en nuevos ministerios surgió el primer disco de rap en España el rap in Madrid que fue el inicio de la cultura hip hop en Madrid con repercusión nacional,

Claro ejemplo de que no todo eran rivalidades entre los escritores que haciamos el estilo autocotono y los escritores de estilo hip hop fue el conocer a ARDI del grupo QSC con quien también salimos bombardear, Otro escritor importante que conocí fue a Rafita escritor medio punky, que se caracterizaba por ocupar los carteles de metro con unas letras que mas que firmas eran una especie de grosores, es decir su firma era una pieza. Nuestro encuentro esta vez no sucedió en nuevos ministerios sino que fue de la siguiente manera, rompe había quedado con rafita y anteno (escritor flechero) y sin que ellos lo supieran decidimos ir a ese encuentro larry y yo, se nos ocurrio gastarles una broma haciendonos pasar por otros escritores y fue curioso ya habíamos visto cosas de ambos y teníamos ganas de conocerles sabiendo que ese sentimiento era reciproco
para esta ocasión nos inventamos unos nombres gauce era larry y yo era broche, nos presentamos allí y decidimos salir a pintar, les comentábamos a rafita y a anteno que no pintábamos carteles, y que solo pintábamos trenes.
pero les teníamos reservada una sorpresa cuando llegamos a una estación de metro ellos se pusieron a pintar y entonces larry y yo hicimos nuestras firmas en otros carteles al lado de los suyos, entonces dijo anteno: coño si acaban de pasar por aquí larry y glub, y se nos quedo mirando un rato y entonces cayo que esas firmas las acabábamos de hacer nosotros con lo que se quedaron totalmente flipados, fue un momento de risas y de quedar para tomar unas cañas y contarnos nuestras aventuras, de este encuentro surgió una gran amistad especialmente con rafita con quien pasaría mil y una aventuras en esto del graffiti y del no graffiti. 1989 fue decisivo para que me decantara por empezar a hacer cosas en el estilo hip hop la visión de la película documental “guerra de estilos” me llevo a realizar mi primera incursión en el estilo del graffiti hip hop pintando junto a Rafita, Alien, Abs, zas, tifon y Tito7 el que seria mi primer vagon de Metro. Este documental, donde se narra todo el origen del graffiti en Nueva York, influencio y motivo a un numeroso grupo de escritores de todas partes del mundo a pintar trenes e incluso a iniciarse en el graffiti. el sistema de bombardeo (esto es pintar mucho por todas partes) variaba notablemente del estilo hip hop al estilo flechero, mientras que el hip hop buscaba un estilo de firmas mas influenciado por lo que se venia haciendo por nueva york, no importaba tanto el sitio donde se firmaba, de esta forma se pintaba en vagones de metro y en superficies privadas como bancos, en el estilo flechero con muelle a la cabeza se crearon una serie de normas en cierto modo éticas de elegir el lugar donde pintar, de esta forma se pintaba en carteles, vayas publicitarias o sitios donde el publico en general viera la firma. Los escritores autoctonos provenían de otras tribus urbanas diferentes a las del hip hop asi muchos eran punkies, heavys o simplemente personas que no pertenecían a ninguna tribu urbana. cabe destacar que este estilo flechero fue un fenómeno que se desarrollo únicamente en Madrid sin apenas influencias externas, y donde, a diferencia del graffiti hip hop que buscaba un publico mas especializado puesto que las firmas eran mas difíciles de entender, el graffiti autóctono si buscaba como destinatario el publico en general. La máxima expresión plástica de los flecheros llego a ser lo que se denomino grosores, que consistía en ampliar la firma mediante un lazo a modo de que sobre esta se pudiera rellenar con degradados, ponerle dimensión, etc… pero lo que era la esencia de la firma se mantenía.

Mientras que en el graffiti hip hop además de la firma se pintaban murales, o piezas no realizando la ampliación de la firma .
en 1990 conocí a ARS con quien coincidiría en mi antiguo barrio de pacifico, junto a el fundaríamos el grupo ACT diminutivo de ACTION, este grupo se inspiraba en el graffiti hip hop y aunque siempre nos mantuvimos haciendo cosas inventadas por nosotros habia influencia de lo que se estaba haciendo en otros paises como Paris o Alemania ademas de Nueva York. Habia muy poca información
Ars se encargaba de las letras de muchos de nuestros murales y yo de los dibujos, Para mi fue un avance, trabajar en el estilo de las letras, hacer cosas mas elaboradas sobre la pared me pareció interesante y por eso empecé a hacer cosas dentro del estilo hip hop, además de que la movida en si me parecía interesante le veía un enfoque mas creativo que me intereso, pues hasta cierto punto lo de llegar a la gente con la repetición de la firma dentro del graffiti autoctono era muy interesante pero esa repetición no me permitía expresar otras muchas cosas. El buscar nuevas formas de expresión urbanas me abrió todo un campo de posibilidades y un cambio en el estilo de piezas y murales que daba mas juego, aunque sin abandonar el estilo de mi firma flechera hasta la actualidad para bombardeo Muelle era realmente la estrella , el que impulso todo un movimiento autóctono en Madrid, también fue curiosa la forma de conocerle y la sucesiva relación en la que había un cierto toque mágico, un día le vi firmando un cartel en el metro pero esa vez se me escapo, puesto que yo estaba dentro del vagón y el estaba en anden, fue pura casualidad que un día gracias a mi trabajo encontrara en el boletín del registro de marcas su dirección y me decidí a mandarle una carta con una firma mía, a los días siguientes recibí otra carta con su firma, pero,,, aun no le conocía en persona hasta que un día fui al rastro y vi a alguien vendiendo cintas de ordenador en un puesto y por algún lugar vi que ponía muelle y le pregunte y efectivamente era el , el destino volvía a hacer de las suyas, basta que desees algo fuertemente para que se cumpla, bajamos a la estación del metro de latina y en un cartel nos hicimos unas firmas con spray, recuerdo muy bien aquel momento de estar firmando con una leyenda, el consejo que me dio para apurar el bote que teníamos que estaba en sus ultimas bocanadas de ponerlo en posición vertical para que así salga toda la pintura, hoy en dia cuando pinto con botes gastados me acuerdo de aquella situación en la que exprimíamos un bote el muelle y yo. Mas tarde en numerosas ocasiones fui a su casa, y también al estudio donde ensayaba el tocando la batería, era una gran persona, la mar de sociable y superespecial

muy original en todo lo que hacia, el alguna ocasión monte en su vespino con el para desplazarnos desde campamento donde el vivía al centro. También cuando hicieron el documental para TVE de mi firma en las paredes Muelle me llamo para que fuera al casting lo que ocurre que por motivos de curro no pude aparecer en dicho documental. Y que mas se puede contar de muelle, la ultima vez que le vi con vida fue para quedar y que pasara las fotografías del primer tren que pinté junto con rafita, alien, abs,zas,tifon, homoi y tito 7, fotografías que hizo muelle en persona, es una lastima la perdida de ese material posteriormente. Unos meses mas tarde de ese encuentro el falleció de cáncer hepático. El mensaje ultimo que nos dejo de por que dejaba el mundo del graffiti antes de saber lo de su enfermedad no llego a estar claro, parece ser que veía agotado el mensaje y por eso decidió dejarlo, esto en alguna ocasión me ha hecho reflexionar con la posibilidad de dejarlo yo también.A Bleck la rata, le conocí en el casting para el documental mi firma en las paredes, el destino enlaza las vidas sin que sepamos muy bien como, y con el también tuve y actualmente tengo una muy buena relación, bleck otro de los pioneros del graffiti en la historia del graffiti madrileño, la experiencia mas interesante que vivi con el fue en el año 2001 cuando de repente recibi una llamada suya invitandome a ir a nueva york ya que el vivia alli y tenia un amigo al que le gustaria que le pintase un graffiti en su restaurante español en maniatan, de esta forma y aunque no tenia yo demasiado dinero decidi coger un avion y marchar para ya, fue una semana intensa de experiencias, no hice demasiado graffiti, tan solo deje una de mis firmas en manhattan y en el restaurante español un grosor. Disfruté conociendo la ciudad donde surgio el graffiti, grandes murales en el bronx de los FX, de throw ups, piezas de blade, de tkid. Recuerdo aquella noche tumbados bajo las torres gemelas cuando aun estas estaban en pie, los puentes, los rascacielos y sobre todo esa gran persona que tenia a mi lado llena de magia y genialidad que aunque habia perdido el interes por el graffiti desde hacia ya tiempo fue uno de los que me motivo a mi para empezar.Por muchos años otra ciudad muy importante en mi vida ha sido alicante, tenia familiares cercanos alli por lo que viajaba frecuentemente, la epoca en la que mas bombardeaba tambien lo hice en esta ciudad llevando hasta alli el bombardeo clasico del graffiti autoctono aunque no llege a crear escuela alli si que hubo sorpresa por los graffiteros locales, cuando llege a alicante firmaban prácticamente solo con rotuladores y yo me marque varios bombardeos bastante intensos con spray por lo que mi firma destaco mucho por unos años en alicante. conoci a kami y junto a el a loco13 , tom rock, rebel, pioneros en el graffiti de alli, con loco 13 tuve una una amistad que llega hasta nuestros dias, manteniamos correspondencia por cartas enviandonos material fotografico de graffiti de nuestras ciudades de lo que haciamos, muchas de las fotos que aparecen en este libro se las debo a el y a tarantini de barcelona, puesto que en el año 1995 perdi todas mis fotos y negativos de piezas antiguas y fue que gracias a que se las habia mandado por carta el que las pude recuperar de nuevo. Cabe destacar que en los años que estoy hablando de 1986 a 1998 no habia Internet y exisistian pocas fuentes para conseguir material fotografico de graffiti de otros paises, la relacion que manteniamos por cartas era una importante fuente de información, a tarantini le conoci en la fiesta que se organizo en alicante en el año 1994??Donde fuimos invitados para realizar una exhibición de graffiti, esta fue una de las mas importantes jams (que es como se conocen las fiestas de hip hop, donde se suelen hacer conciertos de rap, bailar break, pintar graffiti y los djs demuestran sus abilidades a los platos) que se habian realizado hasta entonces en España . tarantini fue un contacto muy importante, puesto que el mantenia correspondencia con otros escritores de fuera de España y poseia todo un arsenal de fotos de graffiti, al igual que loco 13, que mantenia contacto con gente francesa como los BBC, grupo de graffiti de Paris que supuso una gran influencia en el estilo de numerosos escritores de la epoca.
1992 En uno de los viajes a alicante y gracias a kami pude conocer a loomit escritor aleman, uno de los mas famosos escritores de este pais y tal vez del mundo, el encuentro con el tambien me marco y por un tiempo mis piezas de ese año estuvieron influenciadas por el estilo de loomit.
algunas personas me han comentado pero sirve para algo el graffiti, espero que lea esto y las grandes personas que se esconden detrás de el, personas diferentes con una vida e inquietudes diferentes…

aqui deje de escribir el libro….

http://www.lovecolors.net/2007/04/10/glub-20-anos-de-graffiti/#.Uoc4a-mDPhc

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Los comienzos de Bleck La Rata

En primera instancia, debemos aclarar que no estamos hablando de Blek Le Rat, el artista callejero francés, contemporáneo a Bleck La Rata, destacado por el uso de plantillas y esténcils. Bleck La Rata nació en Madrid en la década del setenta, comenzando a pintar en los ochenta.

Contemporáneo a Muelle, el pionero del graffiti en España, Bleck fue uno de los principales escritores madrileños de los ochenta, firmando en base al estilo Flechero, estilo de Tag propio de Madrid, junto a otros exponentes como Glub y Rafita, además del nombrado Muelle. El estilo Flechero, como lo dice su nombre, se caracterizaba por tener flechas bordeando las firmas.

En los ochenta en España, los diseños de graffitis radicaban en los Tags. La idea principal era la que llevó a Taki 183 a hacer lo mismo en Nueva York, salir del anonimato, firmando una y otra vez en todas partes. Los diseños más elaborados, con colores y letras fabricadas llegaron posteriormente. Bleck La Rata apareció bajo el pseudónimo Tabú, en “Mi firma en las paredes”, documental del graffiti español en los ochenta.



El graffiti de Bleck La Rata

Como decíamos, el graffiti característico de España en los ochenta era el estilo Flechero. El motor principal de estampar la firma en los muros de la ciudad, era escribir la mayor cantidad de veces, y, aunque mediante un pseudónimo, salir del anonimato.

Una de las diferencias que mantuvo Bleck La Rata con los demás escritores de su época, fue el hecho de no pintar en los subtes. Los graffitis en las paredes de los subtes, fueron y son característicos desde un principio, sobre todo por la movilidad de la firma. Sin embargo, Bleck, no lo hizo. Fue un escritor de paredes y muros.

Hoy en día, Bleck La Rata reside en Estados Unidos.




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