AVISO: esto es una reunión clandestina sólo apta para los que ya hayan leido El asedio. Los demás vuélvanse a Cádiz y no abandonen el sitio hasta que no aparezca Wellington. Si no, lo lamentarán, se lo aseguro.
Piconera, Lolita Palma es una mujer a la que no se debe medir con las varas de hoy sino con la medida alrededor de la cual giraba Cádiz en 1811. Hoy en día ella no hubiera dejado a Lobo en el hospital, puedes estar segura. Hoy en día el que la Koplowitz se liara con el insulso y relamido torero Rivera no sería motivo de escándalo ningun, al contrario, sería más madera, avanti todo. El siglo XX y el XXI más todavía, me temo, es el cambalache del que hablaba el tango: en un mismo lodo todos manoseaos. No hay más que echar un vistazo al panorama, tenemos a una duquesa de Alba, Grande de España y del mundo, que está encantada en su papel de mono de circo. Un principe, mejor dicho unos principes Europeos, que se casan con periodistas divorciadas, con argentinas hijas de torturadores, hasta todo un heredero de la corona británica, esa que era la única que iba a quedar junto a la de la baraja, queriendo ser el tampax de Camilla, mientras la pava de su mujer, Dios la haya perdonado, se iba a un programa de la tele a inclinar la cabeza y bajar la vista en actitud de mártir. No, esto no es el 1811, este circo de bárbaros y beodos estaba muy lejos entonces. En ese Cádiz, a pesar de que el ser humano ha sido siempre humano, con blancuras y sus negruras, sus brillos y sus claros, en ese Cádiz, digo, había algo que hoy ni se conoce, había decoro, consciencia del lugar que ocupaba cada uno. Acuérdate que los personajes nos lo recuerdan constantemente: esto es Cádiz. un Cádiz que ni en carnavales se sale de su sitio. Juntos pero no revueltos.
Lolita es un personaje riquísimo. Se enamora de un hombre, como mujer que es. Siente como una mujer y se estremece entre los brazos de ese honmbre, tiembla cuando piensa en él, lo desea con todo su cuerpo. Un hombre que es un lobo de mar, un canallla, y sin embargo ella intuye que es un caballero, un hombre de honor a pesar de lo que le cuentan de Gibraltar. Ella lo intuye y por eso quiere preguntárselo a él, sabe que Lobo tiene su propio código de honor y que cumplirá con sus propias reglas hasta las últimas consecuencias. Por eso le pide lo que le pide, porque sabe que puede y que además, debe. Porque, y ahí es donde está la grandeza de Lolita, ella es además de mujer, la heredera de Casa Palma; la depositaria de un legado antiguo y noble, la que ha de mantener el prestigio de la empresa y del buen nombre de la familia, y ha cumpli con esa responsabilidad, ser consecuente hasta el final, hasta las últimas consecuencias. Lolita está donde se espera que esté, donde Cádiz le pide y exige que esté, donde le marcan las reglas del honor. Y ella responde, cumple.
Pero yo creo que la Lolita que sale de visitar a Lobo en el hospital ya va a ser sólo una superviviente, digna, en su sitio, pero una superviviente.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que Pérez-Reverte es un genio. Es enorme, y El asedio lo mejor de lo mejor.
Seguiremos, que la novela da para mucho y es un placer comentarla.
Saludos.
________________________________
"Todo el mundo es como Dios lo hizo, y con frecuencia, peor". Cervantes |