El deber principal de respetar la obra de un autor, es la educación, y esta no se aprende en el colegio. La educación nunca puede venir dada por nuestros educadores, porque sería incompleta. Al fin y al cabo, esta, se otorga por nuestros progenitores, ya que deben ser estos los que deban realizar dicha tarea. Son ellos a fin de cuentas, los que deben enseñar lo que esta bien o mal, lo que es moral o inmoral, lo ético y lo no ético.
Si no se consigue, no podremos respetar la obra de lo ajeno, ya que nuestra conciencia dictaminara que para conseguir algún fin, lo importante no serán las cualidades del saber estar y la del comportamiento correcto, sino que serán todo lo contrarío; una determinación por parte del “fan” para llegar a ellas sin entrar a valorar los medios que deban ser utilizados.
Por tanto, para llevarlo a cabo, es necesario primeramente tener conciencia de lo ajeno y después apreciarlo de la misma forma que tendemos a respetar nuestras posesiones más queridas.
Al fin de cuentas, es la persona que realiza una obra, aquella la que consigue verse realizada así misma, y el aficionado por tanto, es el que debe respetársela.
Por consiguiente, no es el autor el que deba al aficionado respeto, sino que es lo inverso a ello, ya que es obvio que el susodicho dedica su vida como su profesión. También puede ser cierto que el creador busca un bien económico, aunque no siempre tenga que por que ser así.
Cuando el “fan” trata de conseguir algo del autor, se debería de plantearse que es él el que tiene el privilegio que dicha persona se preste a ello, y no al revés, aunque este lo realice gratuitamente.
El aficionado entonces, no debe de considerar que el creador a de concederle un statuo diferente que al resto de los mortales por el hecho de tener su obra.
Sería incongruente por tanto, la falta de respeto del “fan” hacía el autor; ya que es obvio que lo que realmente busca –por norma general- es que el creador consiga ver su venerado respeto e interés hacia su creación.
Para finalizar, volver a reiterar que serán las maneras educacionales que hayan recibido las personas lo que hagan posible el correcto respeto hacia lo ajeno; ya que así, también lo tendrán hacia si mismos aquellos que quieran conseguir algo del autor.
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