- "El problema final" llega a Netflix en septiembre (miniserie de 4 capítulos). - Salva - 41 - 19/06/2026 13:23

José Coronado brilla en Netflix con el estreno de una nueva miniserie española de 4 capítulos
La serie "El problema final", protagonizada por José Coronado en Netflix, ya mostró sus primeras imágenes y promete ser uno de los grandes estrenos del año.
17 de junio de 2026 - 09:31
"El problema final" ya comenzó a generar una enorme expectativa en Netflix entre los seguidores de las producciones españolas y los lectores de Arturo Pérez-Reverte. La nueva adaptación de la exitosa novela del escritor llegará en formato de miniserie con José Coronado y, tras la publicación de su primer tráiler, las conversaciones sobre su posible impacto no tardaron en multiplicarse.
El encargado de adelantar las primeras imágenes fue el propio Arturo Pérez-Reverte, quien compartió el avance a través de sus redes sociales acompañado únicamente por una palabra: "En septiembre". El mensaje fue suficiente para despertar la curiosidad de miles de seguidores que aguardaban novedades sobre una producción que promete combinar misterio, suspense y un destacado reparto.
La adaptación llevará a la pantalla una de las novelas más comentadas del autor español y lo hará con una propuesta que mezcla elementos clásicos del género detectivesco con una ambientación cuidadosamente construida.
De qué trata "El problema final" en Netflix
Durante la primavera de 1959, trece personas quedan aisladas por un temporal en un islote próximo a Mallorca. Nadie imagina lo que está a punto de suceder en el pequeño hotel en el que se alojan: Elisa Mander, una discreta turista de origen ingles, aparece muerta. Lo que en un principio parece ser un suicidio pronto comienza a dar señales de ser algo mucho mas inquietante: un asesinato.
Basil, un actor retirado que en otro tiempo encarno en la gran pantalla al mismísimo Sherlock Holmes, se vera convertido, casi sin pretenderlo, en el encargado de desentramar lo ocurrido. En un lugar del que nadie puede salir y al que nadie puede llegar, todos los huéspedes y empleados se convertirán en sospechosos de un crimen que a cada momento que pasa se revela mas complejo y enrevesado de lo que nadie pudo imaginar en un principio.
El problema final es una sofisticada adaptación de uno de los libros más vendidos de Pérez-Reverte, un thriller de época cargado de secretos, misterio y giros inesperados.
El elenco principal de "El problema final" con José Coronado
Netflix ha desvelado el rodaje y el cast principal de El problema final, basada en la novela homónima y bestseller del autor español Arturo Pérez-Reverte. Esta nueva miniserie, que combina thriller y misterio en un envolvente contexto de época, contará con 4 capítulos y estará protagonizada por Jose Coronado (Entrevías, La chica de nieve, Vivir sin permiso), María Valverde (Fuimos canciones), Martiño Rivas (Nacho, Las chicas del cable), Maribel Verdú (Cuando nadie nos ve, Now and then), Gonzalo de Castro (Políticamente incorrectos, La ternura), Cristina Kovani (El silencio, La Caza: Guadiana), José Condessa (Cacao, Rabo de Peixe) y Pepón Nieto (Smiley, Lo nunca visto), entre otros.
La miniserie está producida por Mod Producciones y cuenta con Fernando Bovaira (Mientras dure la guerra, La Fortuna) como productor, Urko Errazquin (El campeón, La vida padre) como productor ejecutivo y Alberto Macías, Carlos Molinero y Marisol Farré como guionistas. La dirección corre a cargo de Félix Viscarret (Una vida no tan simple, No mires a los ojos).
El rodaje, que comenzó en Lloret de Mar el pasado mes de abril, tendrá una duración de dos meses. La segunda parte del rodaje se llevará a cabo en el centro de producción de Netflix en Tres Cantos, así como en distintas localizaciones de Madrid y Toledo.
Cuántos episodios tendrá "El problema final" en Netflix
Otro aspecto que llamó la atención es el formato elegido para la adaptación. La historia llegará como una miniserie de cuatro episodios.
Lejos de apostar por temporadas extensas, la producción optará por una narrativa concentrada que buscará mantener el interés desde el primer minuto hasta la resolución final del caso.
La duración reducida también permite que la tensión se mantenga constante y que cada episodio aporte información relevante para la evolución del misterio.
La importancia de Arturo Pérez-Reverte, el reconocido autor español
El interés generado por la serie también está relacionado con la figura de su creador. Arturo Pérez-Reverte es uno de los autores más leídos y reconocidos de la literatura española contemporánea.
A lo largo de su carrera publicó numerosas novelas que alcanzaron una enorme popularidad tanto dentro como fuera de España. La adaptación de El problema final supone un nuevo paso en la relación entre el escritor y el mundo audiovisual.
Su capacidad para construir personajes complejos y desarrollar tramas llenas de tensión narrativa convierte sus novelas en materiales especialmente atractivos para las plataformas de streaming.
Mira el primer adelanto de "El problema final" en Netflix
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Arturo Pérez-Reverte - PATENTE DE CORSO
Les juro a ustedes, con una mano sobre la primera edición de El cetro de Ottokar, que cuanto voy a contar es cierto. Acabo de sufrirlo en la habitación de un hotel español nuevo y flamante, dotado con todos los adelantos tecnológicos imaginables. Un lugar de vanguardia tan avanzada que te deja de pasta de boniato.
La primera en la frente fueron las luces. Allí no había conmutadores normales, de ésos que les das, clic, clac, y encienden y apagan. Había unos sensores planos de colorines, que según acercabas un dedo encendían cosas de modo aleatorio, a su rollo. Todas de golpe o una a una, dabas a ésta y se encendía o apagaba aquélla, tocabas la de la mesilla de noche y se iluminaba un armario, o el cuarto de baño, y así todo el rato. No había forma de aclararse. Y para más recochineo, la habitación estaba iluminada a la moda de ahora, con coquetos puntos de luz que dejaban el resto en penumbra; lo que es precioso, pero tiene la pega de que no ves un carajo. Además, las pocas luces estaban situadas en lugares divinos, pero no donde las necesitabas, por ejemplo, para leer. Así que estuve un rato moviendo muebles para colocarlos donde podía verse algo; con el simpático detalle de que al ir y venir en la penumbra, más ciego que un topo, una manija de una puerta, estilizada, larga y bellísima de diseño, se me enganchó en el bolsillo de la chaqueta, rasgándolo.
Blasfemé, lo confieso. Algo sobre el copón de Bullas. Por suerte tenía otra chaqueta, pero al ir a colgarla se le cayó un botón. La alfombra era de las que más detesto en el mundo. Si la moqueta me parece ya una guarrería infame, calculen mis sentimientos ante una alfombra peluda de medio palmo de espesor, con rayas de cebra, entre cuya fronda podría camuflarse una boa constrictor. Por pura ley de Murphy, el botón cayó entre el pelamen; y con la falta de luz estuve diez minutos a cuatro patas, buscándolo con las gafas de leer puestas, mientras mis blasfemias subían de tono, cuestionando ya los más sagrados Misterios. Y de ahí para arriba.
El siguiente episodio fue la tele. Vi un mando, presioné la tecla, y lo que se descorrieron fueron las cortinas de la ventana, que ya nunca pude volver a correr. Al fin, con otro mando que parecía perfecto para abrir cortinas, encendí la tele. «Bienvenido, señor Pérez», dijo una voz cantarina sobre una imagen del hotel. Quise ver el telediario, pero el televisor me exigió una complicada serie de datos que incluían mi nombre, número de habitación y algo así como código Waca Plus –que sigo sin tener ni idea de qué podía ser–. Pese a ello, introducido todo, o casi, la tele se negó a pasar a los canales. Quise apagarla, pero no había manera de apagarla del todo, porque se encendía ella sola cada diez minutos, y cada vez la misma voz repetía: «Bienvenido, señor Pérez».
Les ahorro la noche. La cortina abierta de piernas, con la luz de las farolas de la calle dándome en la cara –con ésa sí habría podido leer–, y el televisor encendiéndose solo, «Bienvenido, señor Pérez», cada diez minutos. Además, cuando quise mirar el reloj en la mesilla debí de tocar algún sensor o algo, porque los pies de la cama se levantaron, zuuuuum, y me quedé con ellos en alto y toda la sangre congestionándome la cabeza. A punto de nieve para el derrame cerebral.
Al fin llegó el alba. Yo había notado ya que el grifo del lavabo no era un grifo, sino un caño misterioso que requería ciertos pases mágicos alrededor para que saliera el chorro de agua. Y con la ducha pasaba lo mismo. Me puse enfrente, empecé el abracadabra, y ni flores. Al fin, al hacer no sé qué movimiento, brotó el agua de la ducha. Fría, no, oigan. Ártica. Salté hacia atrás, empapado, y me quedé allí intentando desesperadamente resolver el problema. Entre el mando –que seguía sin saber cómo funcionaba– y yo se interponía el chorro gélido de la ducha. Al fin me dije: vamos, chaval. Sobreviviste a los puentes de Bijela, así que échale cojones. De modo que tomé aire, me metí bajo el chorro –mis blasfemias debían ahora de oírse en la calle– y estuve dando pases mágicos hasta que al fin, al borde ya de la congestión pulmonar, salió de pronto un chorro de agua hirviendo que me abrasó la piel. Y cuando al cabo, exhausto, apoyado en los azulejos bajo un chorro más o menos regulado, miré al suelo, comprobé que el arquitecto, o su puta madre, habían diseñado un plato de ducha sin escaloncito, a ras con el piso, y que por debajo de la puerta de cristal se había ido el agua, que ahora corría alegre por toda la habitación, anegándola. Y mientras, en el televisor, la amable voz femenina seguía repitiendo cada diez minutos: «Bienvenido, señor Pérez».
¡Gracias, Salva! ¡Gracias, señor Pérez!
- ¡Muchas gracias, Salva! - Oliva - 19 - 06/06/2026 16:43
Vaya trabajo, buscar las fotos de los objetos. No sé lo que opinará quien se ocupa pasar el plumero XDDD.
- PATENTE DE CORSO 07.06.26 ~ Algunos objetos de una vida ~ - Salva - 103 - 06/06/2026 12:05
1689
1. Unas aventuras de Tintín completas, en primeras y segundas ediciones con lomo detela.
2. Un busto del santo Malverde, patrón de los narcos de Sinaloa.
3. Un trozo de estuco chamuscado de la biblioteca de Sarajevo.
4. Una carta manuscrita de Patrick OBrian, autor de la serie de novelas de Jack Aubrey yel doctor Maturin.
5. Una navaja Aitor Commando con muchas historias que contar.
6. Un busto de Homero.
7. Un desnudo de mujer dibujado por un pintor sevillano.
8. Una butaca de la rotonda del hotel Palace.
9. Un revólver Webley colonial británico del siglo XIX.
10. Un catalejo de barco ballenero forrado en piel de cetáceo, regalado por Javier Marías.
11. El rinoceronte de peluche Murphy, mascota del equipo de TVE en la primera guerra delGolfo.
12. Una jarra de metal azul para vino retsina griego.
13. Un fragmento de metralla de la guerra del Líbano.
14. Sables de caballería de los siglos XVIII y XIX.
15. Un busto de bronce tamaño natural de Napoleón Bonaparte.
16. Un posavasos del casino de Montecarlo.
17. Un trozo de piedra de la torre de Montaigne.
18. Un portarretratos con una rama de olivo de la cárcel donde murió Sócrates.
19. Un exvoto pintado sobre hojalata agradeciendo a la Virgen de Guadalupe que mi hija se compuso del vicio muy feo al que se dedicaba.
20. Un compás náutico antiguo.
21. Un cartel de cuando la Marcha Verde en el Sáhara con las palabras Peligro minas enespañol y en árabe.
22. Un Kalashnikov AK-47.
23. Un trozo de capitel de una columna romana de Tiro.
24. Una maqueta del navío de línea San Juan Nepomuceno y otra del Santísima Trinidad.
25. Un cenicero triangular de Cinzano.
26. El casco del piloto del helicóptero de Aduanas Javier Collado.
27. Un barco en una botella.
28. La medalla de Santa Elena concedida al exgranadero de Waterloo Jean Gal y unportarretratos con flores secas recogidas en el campo de batalla.
29. Una escafandra de buzo.
30. Una maqueta de la Bounty.
31. Una piedra de la muralla de Adriano.
32. La pistola Browning FN, la pluma Shea􀆯er y el encendedor de plata Parker RollerBeacon de Lorenzo Falcó.
33. El timón del barco de Paco el Piloto.
34. Una taza del restaurante Munich Recoleta de Buenos Aires.
35. El guante de esgrima de un niño.
36. Una vieja cajetilla de cigarrillos Players.
37. Una carta náutica del Mediterráneo del siglo XVIII.
38. Un casco de legionario romano.
39. Una lata de tabaco de pipa Balkan.
40. Un cenicero del hotel Negresco de Niza.
41. Un tricornio de la Guardia Civil.
42. Clavos del navío francés Neptune, hundido en Trafalgar.
43. Un librillo de papel Bambú.
44. Una navaja de afeitar con hoja de Solingen.
45. Una botella de whisky Loch Lomond.
46. Una tabla con el retrato del cardenal Richelieu.
47. Un frasco con arena de la playa donde Odiseo conoció a Nausicaa.
48. Un cenicero del hotel Vesuvio de Nápoles.
49. La espada utilizada por Viggo Mortensen en la película Alatriste.
50. Un plato de cobre pintado con la lucha entre Menelao y Héctor.
51. Un busto de Voltaire.
52. Un retrato enmarcado de Joseph Conrad.
53. Un casquillo de ametralladora de un avión, que además de ametrallar lanzó napalm.
54. Un cenicero de cristal de la Compañía Trasmediterránea.
55. Un Tintín de tamaño casi natural con Milú.
56. Un casco de periodista de la guerra de los Balcanes.
57. Una lata de puritos Panther.
58. La insignia de un oficial marroquí muerto en Mahbes.
59. Una antigua máquina de escribir Underwood y una portátil Olivetti Lettera 32.
60. Un clinómetro náutico de metal.
61. Un pequeño armario con 132 plumas estilográficas.
62. Un telégrafo de órdenes del puente de un barco mercante.
63. Un caballo de tiovivo.
64. Una virgen de Fátima comprada en un anticuario de Lisboa.
65. Una polvera de Maderas de Oriente.
66. Un botijo de barro.
67. Dos maiale de plomo.
68. Un autógrafo de Alejandro Dumas.
69. Un mechón de cabello de mujer.
70. Un tablero y un ajedrez con los que jugaron, sucesivamente, Karpov y Kasparov.
71. Una caja de latón del hotel Danieli de Venecia.
72. Una botella de vino Vranac.
73. Una placa de mármol con la inscripción Civis romanus sum.
74. Una taza del café Gijón.
75. Una mascarilla mortuoria de Napoleón.
76. Tres cuellos de ánfora romana sacados del mar hace sesenta años.
77. Dos pequeños ídolos de barro nicaragüenses.
78. El casco de un soldado serbio muerto en Vukovar.
79. Un pisapapeles familiar del siglo XIX.
80. Una vitrina con cuchillos árabes y africanos.
81. Una moneda del banco de Etiopía.
82. Una maqueta del Graf Spee, una cinta de gorra con el nombre de ese barco y untornillo de su torre Bruno.
83. Un chapiri del Tercio.
84. Una pistola de duelo del siglo XVIII.
85. El bastón estoque usado por Omero Antonutti en la película El maestro de esgrima.
86. Un halcón maltés de porcelana negra.
87. El submarino del profesor Tornasol.
88. Una figura de Sherlock Holmes meditando en una butaca.
89. Un sable de abordaje inglés de 1805.
90. Una máscara de mosaico azteca.
91. Un servilletero de plata con la inscripción A.P-R. 28-5-60.
92. Un maniquí de tamaño natural con uniforme del 4º de Húsares.
93. Una pequeña urna de madera de olivo con una piedra de Ítaca en su interior.
94. Un brazalete de hospital con el nombre de una niña recién nacida…
- Gracias Salva. Llega tarde, pero llega. Para mi gusto debería aparecer en elgún - Burnel - 73 - 31/05/2026 13:53
rinconcito del libro: tapas, guardas, contraportada, agradecimientos... incluso faja, que todo el mundo acaba perdiendo.
Y es que más de 25 años de guardianes de la hemeroteca de iCorso no es cosa baladí, y por el respeto a quienes hicieron ese trabajo tan brutal, dinosaurios de iCorso, mereciamos esa línea y media a la arqueología periodística.
Petisús, Solano!
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